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RICHEBOURG, EL ESPÍA MAS PEQUEÑO DE LA HISTORIA

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El lugar y la época que le tocó vivir a nuestro protagonista fue convulsa. Nació en 1768 en plena revolución francesa, que a la larga cambiaría el curso de la historia. Con el paso de las décadas, el abrupto cambio político que provocó en Francia, fue arrastrando a la mayor parte de los países del mundo occidental a la democracia, pero muchas vidas se quedaron en el camino. Se dice que en Francia, 300 mil personas perecieron por las cuchillas de la guillotina en los primeros años de la rebelión.

Todo aquél que no seguía las pautas de la revolución o era sospechoso de monárquico, corría el riesgo de ser ejecutado. Porque en esa época, nadie estaba a salvo. Cuentan que María Antonieta, la hasta entonces reina de Francia, capturada y encerrada por los subversivos, aun se sentía esperanzada en su cautiverio ante una posible salvación, hasta que vio por la ventana la cabeza de una de sus amigas clavada en la punta de una pica. Fue entonces cuando se dio cuenta de la extrema gravedad del momento y de que nunca saldría con vida de su prisión particular, lo que la sumió en un profundo desánimo hasta que fue ejecutada.

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En esa situación, muchos aprovechaban para resolver antiguas rencillas con los vecinos, acusándolos falsamente de ser leales a la corona. En aquella época no se andaban con bromas, eran de gatillo fácil, perdón, es mas apropiado decir que eran de guillotina fácil.

Ahora podéis entender que en aquel tiempo para una persona influyente, mas que nunca era crucial tener información privilegiada que le permitiera adelantarte a los acontecimientos, por si había que salir corriendo  con el fin de que tu cabeza siguiera sobre los hombros. Era por tanto fundamental, disponer de correo seguro y personas que actuaran como informantes. Eso lo vieron perfectamente algunos nobles como los Duques de Orleans, que contratarían como espía, a nuestro extraordinario protagonista de este post. Se llamaba señor Richeronurg y lo de señor lo pongo por su edad, porque de aspecto mas bien parecía un niño, ya que no llegaba a los 60 centímetros de estatura. Es obvio decir, que con esa altura, es considerado según el libro Guiness de los récords, el espía mas pequeño de la historia.

Su misión consistía en transportar los reportes que tenían los duques, para las personas que ellos precisaran y recibir la máxima información posibles de las fuerzas de seguridad del estado sin que nadie se enterara. Su modus operandi era siempre el mismo. Se afeitaba la cara y la cabeza hasta dejarla como la de un bebe, se vestía como uno de ellos y una niñera lo llevaba en un carrito de bebés hasta un lugar en donde pudiera escuchar algo importante sin levantar sospechas. Era común por tanto verlo al lado de un grupo de soldados. A continuación la niñera le solicitaba a los militares, que lo vigilaran mientras ella iba a hacer algún recado. Y ellos cortésmente caían en el anzuelo.

Bastilla richebourg

Me imagino que en alguna ocasión, le destaparían la ropita para ver al bebecito y le dirían: “Cuchi, cuchi, que niño mas bonito” y al encontrarse el rostro de Richebourg, lo verían tan aberrante, que se llevarían un susto de muerte.

El pequeño espía, decían que disponía de una memoria prodigiosa y me imagino que un nervio de acero, aunque pensándolo bien, no le haría falta. Creo que no levantaría sospechas si se orinara una pobre criatura en su carrito, hasta lo verían tierno. Fuera de esta broma de mal gusto, lo que no se puede dudar, es que debió hacer muy bien su trabajo, ya que a pesar de tener un carácter amargado, vivió placidamente hasta los 90 años de edad, disfrutando de una cuantiosa pensión suministrada por unos Duques de Orleans contentos con sus servicios.

MANCROW

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