POVEGLIA, LA ISLA DE LOS MUERTOS

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Hospital

Hay lugares que parecen malditos. Sitios, que en los mapas, deberían estar marcados con un color rojo vivo, para que así nos advirtiesen de que allí se concentra el mal. Cuando estuve en Venecia, aun no sabía que a pocos kilómetros de esa ciudad única de colosal belleza, se encontraba un lugar tan siniestro. Ese sitio es la isla de Poveglia, ubicada concretamente, entre la majestuosa Venecia y la isla de Lido.

Su pequeño tamaño, no le impediría condensar en sus límites, las muertes mas atroces.

Los primeros asentamientos en esta isla, se datan del año 421, cuando la población de Padua y sus alrededores, se introdujeron en la red de pantanos e islas que hoy ocupan Venecia y su contorno. Escapaban de los bárbaros, que desde el norte de Europa, entraron en el corazón de un imperio Romano, que empezaba a dar signos de su resquebrajamiento. Los primeros pobladores de Venecia, debían estar muy desesperados, ya que vivir en un pantano implica tener agallas para soportar los insectos, roedores y el olor nauseabundo de las aguas putrefactas. Pero lo mas aterrador del lugar, aun estaba por llegar.

En pleno siglo XIV. Esas aguas infectadas, fueron campo de cultivo de la peste negra, la mayor plaga de la historia. Uno de cada tres europeos moriría a causa de esta enfermedad. La ciudad de los canales, la sufriría con especial virulencia. Los cadáveres se amontonaban por las calles y esa insalubridad contagiaba a su vez, a nuevos individuos sanos. La catástrofe era de tal proporción, que decidieron llevar esos cuerpos a la isla de Poveglia, con el fin de incinerarlos. Pero esa solución no era suficiente y las autoridades pensaron, que sería mejor prevenir que lamentar. Cualquier signo de la enfermedad, implicaría dar con tus huesos en esa tenebrosa isla mortal, de donde nadie se salvaba. El pánico por la enfermedad llegó a tal nivel, que una tos inoportuna, hacía que te agarraran para llevarte a ese lugar sin retorno. Las imágenes eran dantescas, los “médicos” llevaban una mascara siniestra en forma de pico de ave, la cual pensaban que les protegía. Los muertos se mezclaban con los vivos, bien amontonados en tierra o flotando sobre el agua del mar. El olor a carne quemada y el humo de las hogueras cubrían el paisaje del lugar. Si los zombies existieron, fue allí, en ese lugar. Las cifras varían según la fuente, pero se calcula que entre 160 y 300 mil personas fueron quemadas, en su mayoría muertas, pero también muchas que estaban vivas. Aun hoy en día aparecen restos de cadáveres en otras islas, arrastrados por el mar.

Perteneció también a ese tiempo, un muerto encontrado con un ladrillo en la boca y tumbado boca a bajo, posiblemente al considerarlo un vampiro. Con este ritual, pretendían que no volviera entre los muertos.

Mas tarde, en el siglo XVIII, fue utilizado también como lugar de cuarentena para aquellos barcos sospechosos de contener la peste negra. En ese paisaje sombrío, era difícil distinguir los limites entre el barco real y fantasmal.

Pero la isla, también contiene un hospital. Abierto en 1922 se pudieron ver durante los siguientes 46 años en los que duró su actividad, las mas espeluznantes escenas. Los pacientes totalmente aterrados, aseguraban escuchar el repicar de una campana, así como ver sombras y personajes fantasmales. ¿Pero quien le iba a hacer caso a un loco?. Entonces, el director del centro, se dio cuenta que nadie los creería. Pronto se confundieron los gritos enajenados de los de sufrimiento de los pacientes, provocados por este director demente. Realizaba trepanaciones y lobotomías, con un material arcaico, mas propio de un carpintero que de un doctor. Cuenta la leyenda, que permanecía impasible ante el dolor que provocaba en los pacientes, pero no a los fantasmas que habitaban en la isla. Lo atormentaron de tal manera, que termino subiendo a lo alto de un torreón, desde donde se arrojó al vacío. Al estamparse contra el suelo, tuvo la mala fortuna de no morirse, ya que aseguran que pasó el mal trago, de sentirse cubierto por una niebla espesa, que puso punto y final a su vida.

Parece que los lugares malditos, no entienden el paso del tiempo, por lo que su eficacia permanece en todo momento. En 1960, una familia acomodada compró la isla, pero no pasarían mas de una noche allí. Algo que jamás quisieron contar, causó que la hija de la familia tuviera que recibir en el hospital 14 puntos de sutura en la cabeza.

Actualmente, se cree que el 50% de la superficie de la isla, lo conforman cenizas y restos de humanos, que alimentan a unos viñedos. Esta siniestra plantación, despierta nuestra imaginación. Parece como si fuesen creadas para obtener vinos macabros para ser vendidos posteriormente a los vampiros.

Las autoridades no permiten que nadie visite la isla, salvo los trabajadores de los viñedos, que sin embargo, inquietos por el lugar, jamás quieren estar allí por la noche.

Los pescadores, evitan por todos los medios aproximarse al lugar. Temerosos de que entre sus redes, encuentren los restos de algún cadáver.

MANCROW

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2 comentarios en “POVEGLIA, LA ISLA DE LOS MUERTOS

    1. No sabes lo que me alegra que me sigas leyendo. Trato siempre de escribir historias que conozco y que me parecen interesantes, otras veces me gusta hacer relatos. Esta semana hice dos, jeje. Un fuerte abrazo y gracias por estar ahí

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