Palo Mayombe

LOS NARCOSATÁNICOS

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Cuando el director de cine Alex de la Iglesia, hizo la película sobre esta historia, dijo que decidió modificarla, ya que si contara la verdad, nadie le creería.

Constanza era hijo de una maga de Palo Mayombe. Esta religión, se basa en la creencia de que existe un equilibrio natural entre el bien y el mal y este puede ser modificado por la intervención de los espíritus ancestrales. Estos nos podrán dar aquello que deseamos, entre otras cosas, a cambio de ofrecerles sacrificios.

Con los conocimientos que le trasmitió su madre desde los tres años, montó un consultorio de esta religión en Miami y posteriormente en México. No era un gran amante del esfuerzo, ya que a lo sumo trabajaba dos horas. De todas formas, su gran poder de persuasión y convicción, pronto le hicieron amasar una gran fortuna. Además, mediante esta práctica, pudo conocer a personas muy influyentes en la sociedad mexicana. Los rituales de purificación o limpieza que realizaba, en donde aseguraba la limpieza de las energías negativas, pronto se volvieron muy populares. Entre sus clientes, se encontraban importantes políticos y narcotraficantes. Estos últimos, a veces le pagaban sus servicios con droga. Con todo esto, pudo hacerse un hueco en el mundo del narcotráfico, llegando a transportar, mas de una tonelada semanal de marihuana a Estados Unidos.

De todas formas, eso para él no era suficiente y pensó que para conseguir mas poder, precisaría hacer sacrificios. Para ello, se ayudaría de Sara Villarreal Aldrete una estudiante americana fascinada por él, que pronto se convertiría en su gran sacerdotisa.

Tenía un grupo de seguidores fieles en diferentes ciudades del país a los que convenció de que si le hacían caso, serían invisibles para la policía e inmunes a las balas.

Tanto Constanza como Sara, tenían sus mentes trastornadas y esto lo reflejarían en sus siguientes rituales. En una ocasión, Sara utilizó a un narcotraficante para el sacrificio. Lo colgó del cuello con una cuerda que pendía del techo. De todas formas, le permitió que se agarrara a la cuerda con las manos, para que no se muriera ahogado. Entretanto, el martirizado trataba de soltarse sin éxito para no asfixiarse, mientras ella descendía la soga para introducirlo en un caldero hirviendo. El pobre desgraciado, no dejaba de gemir mirándola suplicante, mientras Sara le arrancaba los pezones con unas tijeras.

No obstante, eso no fue lo peor que hizo Sara. Un día, a uno de los seguidores de las secta de Constanza, le ordenó que agarrara a una de sus víctimas y le cortara el pene, las piernas y los dedos de las manos, pero eso si, en el proceso, debía mantenerlo con vida. Cuando se encontró al hombre mutilado, le dio un machetazo para abrirle el pecho y quitarle el corazón, el cual devoró con grandes dentelladas, mientras el martirizado la miraba con desesperación.

Constanza, tampoco era un angelito. Pensaba que las almas de sus victimas serían sus esclavas, siempre y cuando antes de morir, los sacrificados le tuvieran miedo. Y pensó, ¿Que mejor manera de atemorizar a alguien que torturarlo?.

En sus rituales, preparaba un brebaje consistente en la sangre, el cerebro y las diferentes vísceras de sus víctimas. La ceremonia final, consistía en beberse esa pócima, ya que creía que así conseguirían todos los poderes que desearan.

Fueron descubiertos de manera casual, cuando en un control rutinario de la policía, a uno de sus seguidores le encontraron marihuana y un arma. Los métodos de persuasión de la policía para que contará todo, le impidieron mantener su secreto. Pronto le dijo a los agentes, donde se encontraba la casa de los horrores, un rancho en donde practicaban sus rituales de magia negra.

Constanza huyo a una lujosa mansión de Monterey y viéndose rodeado, ordenó a sus propios secuaces que lo mataran. Sin embargo, Sara se escapó de la muerte, pero no de la justicia. Actualmente cumple una condena de 50 años de prisión.

Esta historia horrenda que se conoce con el sobrenombre de “los narcosatánicos de Matamoros” y que nos muestro lo peor de las creencias y de la condición del ser humano, ha calado tan profundamente en la sociedad, que se ha creado una leyenda en la que se dice que los seguidores que aún le quedan a este diabólico personaje llamado Constanza, aun capturan a niños en diferentes puntos del país Mexicano, para utilizarlos en sus rituales satánicos.

MANCROW

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