LOS LADRONES DE CADAVERES

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Famosos escritores como Stevenson, Edgar Alan Poe o Walter Scott, se fascinaron por la historia de los personajes que os contaré a continuación. Era un tiempo en donde como en muchos lugares de ahora, la vida no valía ni un centavo, bueno, en realidad ni un penique, ya que nos encontramos en Gran Bretaña hace poco mas de un siglo. No es difícil imaginarse el escenario de este relato. Charles Dickens en novelas como Oliver Twins, reflejó perfectamente el ambiente asfixiante, peligroso, insano e inhumano del Londres del siglo XIX. Como veréis, son historias reales como esta, las que nos hacen temer la oscuridad de la noche.

Sus diferentes nieblas debidas a la contaminación, invadían las calles grisáceas infectadas de maleantes y prostitutas, que como arterias degradadas, provocaban la muerte en poco tiempo. Vías estrechas, empedradas y humedecidas por la lluvia, contenían callejones que parecían estar hechos para cometer algún crimen. Y ni que hablar de los cementerios. Si la muerte te topara y habitaras en alguno de ellos, temerías a los seres que lo visitaban por las noches y no me refiero a sus fantasmas, es algo mucho peor, porque al final los espíritus, son pocos los que te atacan. Eran unos engendros que como sombras espectrales, incomodaban a los huéspedes del camposanto, los cadáveres, a los que se los llevaban a otro lugar para que los diseccionaran. Solo rogarías, que tu no fueses el siguiente.Tumbas

Y aunque este relato tiene por contexto la ciudad Escocesa de Edimburgo, no distaba mucho del siniestro aroma londinense.

Era la época de la revolución industrial. Y aunque Londres era el motor manufacturero del mundo y sus fabricas precisaban gran cantidad de mano de obra, otras ciudades como Edimburgo también cobraban protagonismo. Pronto, se llenaron de gente, que por lo justo para comer, trabajaban en jornadas interminables durante todos los días de la semana. Los derechos humanos en aquella época, era tan raros como hablar de perros verdes.

En este entorno, llegó a la ciudad Burke tratando de labrarse un buen futuro, pero el trabajo de jornalero que consiguió, sólo le daba dinero suficiente para dormir en una mediocre pensión al lado del puerto. Esta estaba regentada por Margaret, cuyo novio se llamaba Hare. Múltiples conversaciones entre el whisky y el calor de la hoguera, fueron forjando una amistad entre los dos individuos.

La línea entre el bien y el mal esta difuminada; una mala situación personal, la necesidad de tus hijos, la codicia por una vida lujosa, un sistema del que crees no poder salir, todo es excusa para adentrarte en el lado oscuro. Y así, un día Hare, con unas cuantas copas encima y un sentimiento de fiel amistad, le propondría a Burke, un trabajo que marcaría el destino de sus vidas y de la propia ciudad.

-Burke, quizás podamos vender algún cadáver, dijo Hare con una sonrisa codiciosa y una expresión segura de quien lo tiene todo entre sus manos.darkedinburgh_burkehare

Burke, lo vio como una salida a su maltrecha vida, ahogada en el pozo de la miseria. Pensó que al fin y al cabo, los cadáveres ya estaban muertos.

Al principio todo fue bien, ya que el primero en morir fue un huésped de la pensión, un cuerpo que nadie reclamaría. Cuando se lo entregaron en un saco al doctor Robert Knox, lo recibió con buen gusto, la escasez de cadáveres no estaba como para ser exigente con la mercancía.

Había sido fácil, arrastrar un cadáver hasta el doctor y ganar el salario de 6 meses como bracero.

Quizás os parezca extraño todo esto. Pensad, que las ciudades estaban densamente pobladas y se precisaba entre otras profesiones, a médicos cirujanos. Muchos estudiantes de la cercana y reputada universidad de Edimburgo querían ser doctores, porque se ganaba mucho dinero. Como imaginaréis, los médicos tenían que practicar, y para eso precisaban cuerpos reales. Los reyes eran los únicos que concedían los permisos para utilizar cadáveres, y no daban los suficientes que se precisaban, por lo que se generó un negocio de venta clandestina de cadáveres. Para que os hagáis una idea, sólo en Londres había 12 bandas organizadas para este fin, que suministraban cuerpos a mas de 500 alumnos de medicina deseosos de hurgar y explorar en los cadáveres. Además estaban bien pagados, unas 8 libras por cada uno, como os dije antes, lo que suponía el salario de 6 meses como peón. Los mas valorados eran los que pertenecían a boxeadores y atletas. Cuerpos bien trabajados y en forma, cuyos dueños pagaban a los enterradores cantidades extra para que los enterraran profundamente cuando murieran, incluso a 6 metros bajo tierra, lo que no impedía que los encontraran los ladrones de cuerpos, a los que también llamaban resucitadores.

Miles de cadáveres fueron extraídos de sus tumbas. De tal modo que los familiares de los fallecidos, se turnaban en los cementerios hasta que los cuerpos putrefactos de sus parientes, no servían para la medicina.

Ese fue el tiempo de Burke y Hare, una buena época para caminar entre los muertos.15870509831_385c3ea17d_o

Pero las cosas se torcieron. En Edimburgo, decidieron construir una torre para vigilar el cementerio librándolo del expolio de cadáveres.

Cuando caminas hacia el mal, el siguiente paso siempre es mas fácil. La torre, la consideraron sólo un contratiempo. A Burke y a Hare, se les ocurrió que podían capturar a los muertos antes de que llegaran al cementerio. Como eso no era fácil, pensaron que quizás sería mejor apresar a alguna persona de las que vivían en la calle; prostitutas, vendedoras de ceniza y de sal, indigentes adultos e incluso a niños abandonados para después matarlos. Total, nadie los iba a extrañar.

Una de esas noches en donde sin duda era mejor estar en una taberna que en las empedradas, húmedas y grises calles de Edimburgo, convencieron a un pobre borracho a que los acompañara. Cuando estuvo bien cargado de alcohol, le ofrecieron que durmiera en la pensión y de camino a ella, Hare lo agarró del cuello mientras Burke lo asfixiaba con un almohadón. Cuando llegaron a junto el doctor Knox, este se sorprendió al comprobar que el cuerpo aun estaba caliente, pero tampoco hizo muchas preguntas, no estaban los tiempos como para andarse con miramientos.

Cometieron al menos 18 crímenes mas.darkedinburgh_vennel

Siempre nos acordamos de los seres queridos que nos dejan en este mundo para irse al mas allá, pero a veces los muertos, tampoco se olvidan de los vivos. Y estos debieron afectar a la mente de Burke, que carcomido por el dinero fácil y la visión de la muerte de sus víctimas, cayó en el alcoholismo. Se volvieron descuidados y un día casi los descubren. Decidieron que era mas seguro llevar a las víctimas a la pensión. Y así lo hicieron, con tan mala suerte que tras matar a una muchacha llamada Marguerite, fueron sorprendidos por la señora que limpiaba la posada. Le prometieron una libra a la semana si se callaba. Todo parecía resuelto, pronto la matarían a ella también, pero al no pagarle la libra prometida, la limpiadora, no esperó ni un segundo y se dirigió a la policía para denunciarlos.

Fueron capturados. Hare, culpo a Burke como responsable material de los hechos a cambio de una inmunidad. Todos los implicados le acusaron también de los crímenes y Burke fue finalmente ajusticiado mediante la horca en 1829. No fue una muerte rápida. Colgado, pataleó durante agónicos minutos mientras la multitud que veía el espectáculo, jaleaba extasiada. Que mejor final a su cuerpo que despedazarlo, pensaron los Escoceses. Se vendía a chelín por cada centímetro cuadrado de su piel. Y alguien decidió darle un uso a su pellejo, haciendo unos bonitos bolsos. Horca

El doctor Knox, fue repudiado por su profesión. Algo muy propio de los humanos, criticar en los demás, lo que ellos también hacen.

Hare, salió de la ciudad y encontró trabajo en una fabrica, pero alguien lo reconoció, y los trabajadores lo lanzaron a un deposito de cal, del que logró salir aunque completamente ciego. Moriría a los 70 años cuando ya era un vagabundo mas, de la atormentada ciudad londinense.

A estas alturas, no se si eran peores Burke y Hare o la sociedad en la que vivían. No cabe duda de que eran hombres de su tiempo. Una Gran Bretaña, cuyos historiadores siempre supieron poner el dedo en el ojo ajeno, mientras tapaban sus miserias.

Esta historia, me recuerda a muchas otras en donde la codicia justifica la peor acción que puede cometer una persona, que es quitarle la vida a otra. También a un acontecimiento que tiene que ver con los jíbaros. De como la cultura y la tradición ancestral, puede convertirse en una justificación para crímenes atroces en el presente. Pero eso, es otra historia.

Ahora solo espero que en la oscuridad de la noche, jamás te cruces con un Burke o Hare, buscando nuevas presas.

MANCROW

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4 thoughts on “LOS LADRONES DE CADAVERES

    1. Sabes, disfruto mucho haciendo historias como esta. No se cuanto tiempo podré seguir publicando con tanta frecuencia, pero mientras pueda lo haré. Te agradezco muchísimo tus palabras, me animan mucho. Un fuerte abrazo

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