LOS ATAUDES DESLIZANTES DE BARBADOS

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Es uno de los hechos paranormales mas sorprendentes del siglo XIX. Generó gran numero de comentarios y llamó la atención de las autoridades del lugar, por unos acontecimientos que generarían verdadero terror a los habitantes de la Isla de Oistin perteneciente a Barbados.

El extraño fenómeno que os relataré, tuvo lugar entre los años 1812 y 1820 en el panteón de la familia Chase, construido con pesados bloques de coral unidos por cemento.

La primera en enterrarse allí, fue Thomasina Goddard, cuyo ataúd fue depositado en el año 1807. Al año siguiente, muere Mary Ann Mary Chase, que la acompañaría en el panteón. Sería en el tercer enterramiento, cuando comenzarían los insólitos sucesos.

Para que eso sobreviniera, tuvieron que esperar al año 1812. En unas dramáticas circunstancias, Dorcas Chase hermana mayor de Mary, la segunda enterrada, se suicida. Un acontecimiento que convulsionó a la familia, en donde los rumores de que su padre había intervenido en su muerte, no ayudaron a mitigar el dolor y apaciguar los problemas familiares.

Cuando enterraron a Dorcas, como habían hecho anteriormente, fue preciso mover la pesada losa que tapiaba la entrada. La sorpresa de los presentes fue mayúscula, cuando observan en el interior del panteón, que las tumbas habían sido movidas. Originalmente, las cabezas de ambos ataúdes, se habían colocado mirando al interior del mausoleo y sus pies estaban direccionados con sentido hacia la entrada. Pero ahora, el féretro de Mary Chase, se encontraba al otro lado de donde había sido depositado. Y el de Thomasina, la primera fallecida, aparecía apoyado a la pared, como si algo lo levantara.

Lo primero que hicieron, fue comprobar si alguien había abierto y profanado los ataúdes, sin embargo, estos se encontraban perfectamente. Es importante indicar que estaban hechos de plomo y madera. Con esto quiero decir, que tenían un peso muy por encima de los 200 kilogramos, por lo que moverlos, resultaba una tarea complicada que requeriría varias personas.

Después del asombroso descubrimiento, los enterradores, volvieron a colocar los primeros ataúdes en sus sitios y depositaron a su lado el de Dorcas, la última fallecida. Como había que buscar un culpable de lo sucedido, lo achacaron a la intervención de la gente de color de la isla, pero al poco tiempo descartaron esa posibilidad, ya que sus creencias religiosas ancestrales sobre la muerte y su superstición, les impedía por terror, acercarse lo mas mínimo a uno de esos mausoleos. Al llegar a esta conclusión, lo consideraron un misterio y decidieron olvidar el asunto, a la vez que tapiaban el panteón con una pesada losa de mármol.

Pero el 9 de agosto de 1812 sucedería nuevamente algo inesperado, que avivaría de nuevo el interés por lo sucedido. Muere el patriarca de la familia llamado Thomas Chase.

Múltiples personas y familiares se acercaron al cementerio, para ver lo que esta vez había en el interior del túmulo. Para decepción de algunos y alegría de otros, las tumbas estaban tal como las habían dejado en la última ocasión.

Todo parecía que había vuelto a la normalidad, hasta que en 1816, tras el fallecimiento del niño Samuel Brewster, su féretro es conducido al mausoleo. Al abrirlo, la concurrencia se sobresalta, al ver que de nuevo los ataúdes estaban esparcidos desordenadamente por el lugar. Incluso algunos de ellos, estaban apoyados en la pared. Nuevamente colocaron todos en su posición original y tapiaron el panteón. Algunas personas, seguían mirando con recelo a los esclavos negros, que sin embargo estos, tenían mas miedo a lo que había en el interior del cementerio que a las posibles consecuencias de una culpa que no les correspondía por justicia. Lo que nadie podría evitar, es que el lugar se convertiría en un sitio enormemente popular.

A finales de ese mismo año, se produce un enorme revuelo en la isla caribeña. Tienen que volver a abrir el mausoleo, ya que la familia del niño, solicitó que el cuerpo del padre fallecido años atrás, se trasladara desde otro cementerio donde se encontraba, hasta el mismo panteón de la familia Chase, con el fin de que descansara en el mismo lugar que el muchacho.

Ese acontecimiento, nadie se lo quería perder y una gran multitud se agolpaba en el cementerio para ver la apertura de la tumba de la familia Chase. Una nueva sorpresa surgió, el féretro de la señora Goddard no solo estaba desplazado, también estaba roto. El resto de ataúdes estaban completamente desordenados, a pesar de que el panteón se mantenía invariable.

Volvieron a dejar todo como estaba originalmente, con la diferencia de que extendieron una capa de tierra para ver si en caso de movimiento, se veía algún surco en la arena.

La fama de estos sucesos, traspasó las fronteras de la pequeña isla, llegando hasta lo mas recóndito del Viejo continente. Todo el mundo quería saber mas sobre esos misteriosos episodios y se desplazaban al lugar para interrogar y tratar de descubrir estos extraños fenómenos.

Cuando en 1819 volvió a morir otra familiar de los Chase llamada Thomasina Clarke, en su entierro, le esperaban miles de personas en el cementerio. En él, se presentó incluso el vizconde de Dombermere, representante de Inglaterra, país colonizador de la Isla en aquella época.

Para admiración, susto y fascinación, los féretros de nuevo estaban completamente desordenados y la arena se mantenía sobre la superficie como si nadie la hubiera tocado. No se lo podían creer y en esta ocasión, para cerrar la losa del cementerio, el vizconde marco el cemento que la tapiaba, con su sello personal. Así evitaría que nadie la abriera sin que se supiera.

Tuvieron que esperar menos de un año para comprobarlo. En 1820 otro familiar era llevado para reposar sus restos en el camposanto. Se presentó de nuevo el vizconde, acompañado por un clérigo, un noble del lugar y un militar, es decir, los que mandaban, para que le sirvieran de testigos de lo que allí podría encontrarse. No faltaron múltiples esclavos negros a los que la curiosidad los llevó al cementerio.

Todo parecía normal por fuera, pero cuando destaparon el mausoleo, casi les da un ataque. De nuevo los ataúdes, estaban cambiados de sitio.

Después de lo sucedido, varias personas trataron de buscar explicación, algunos muy respetados e influyentes de la época. Sin embargo, se rindieron sin encontrar ninguna prueba o teoría incuestionable.

¿Serían los terremotos?. No lo creo, ya que al resto de mausoleos del cementerio, no les había sucedido lo mismo. Mas bien, parece un misterio indescifrable.

Sólo quedaba una solución para que no volviera a acontecer. Ordenaron que todos los cuerpos fueran llevados a otra parte del cementerio.

Actualmente ese panteón se puede visitar, convirtiéndose en un reclamo turístico, que sin duda oculta, el fenómeno paranormal mas increíble de este precioso país caribeño.

MANCROW

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