LA IGLESIA DE SATANÁS

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EN diciembre del año 2015, se inauguró la primera iglesia de toda Latinoamérica, en la que se da culto al demonio. Sucedió en el municipio de Calarcá en Colombia. Aunque inicialmente cumple con toda la legislación vigente, las autoridades de la zona están muy preocupadas. Todos sabemos que el demonio esta dentro de algunas personas, pero ellos consideran que una iglesia en donde se adore al diablo, podría ocultar en su interior prácticas escalofriantes.

Sin embargo, este no fue el primer templo del mundo que se levantó a lucifer. En 1966 el inquietante Anton LaVey fundaría la primera iglesia Satánica, autoproclamándose el Papa Negro. Su elocuencia y su mensaje atractivo, en donde incitaba a incumplir los pecados capitales como la lujuria, le hicieron ganar rápidamente muchos adeptos, entre los que estaba, la alta sociedad de los Ángeles. Incluso a algunas estrellas de Hollywood como Marilyn Monroe se rindieron a los encantos de la organización. Uno de los chismorreos de la época, es que la famosa actriz, se entrego a los brazos de Lavey, al que concedería todos sus encantos.

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Sus rituales, los consideraban mágicos. En la iglesia, realizaba múltiples celebraciones como bautizos, funerales, así como liturgias similares a las misas cristianas, pero que se convertían en verdaderos bacanales, cuyas ceremonias eran muy sombrías. Decoraban la estancia con un altar sobre el que colgaban cruces invertidas, círculos y pentagramas con el numero de la bestia. Tocaban el órgano al borde del éxtasis, produciendo música tétrica, en medio de luces tenues de color rojo. Todo esto creaba un ambiente infernal que erizaba la piel. Lavey que era el oficiante, salía de entre las sombras vestido con una capa y unos cuernos en su cabeza, mientras recitaba con monotonía. Mientras los demás desnudos, se balanceaban con pesadez al son de la música, mientras sostenían en sus hombros y brazos serpientes, o calaveras de metal entre sus piernas.

Aunque nunca se descubrieron restos de sacrificios en su interior, los vecinos estaban asustados. Creían que algo malo sucedía en aquella iglesia donde se daba culto al maligno. Por el contrario, las actrices Hollywoodienses se hallaban fascinadas por la novedad y la atracción de lo prohibido. Una de ellas llamada Jayne Mansfield, se prendó de él. Era una bomba erótica de la época, de esas mujeres tan guapas, que te parecen imposibles.

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La lascivia de Lavey no tenía límites. Cuando se le presentó la joven, mandó que se desnudara y se vistiera como su fallecida ex amante Marilyn Monroe, para a continuación poseerla. Y esto no lo hizo sólo una vez, ya que la bella Jayne, acudía con frecuencia a la iglesia del maligno.

El interés de esta actriz por el satánico personaje, no pasaría desapercibido para su novio, que acudió furioso a la mansión de Lavey, para reclamarle lo que había hecho con su pareja. Por lo que cuentan, la discusión fue muy fuerte y Lavey terminó maldiciéndole, con el vaticinio de un trágico final a él y a su novia Jayne Mansfield.

A partir de entonces, las desgracias se sucedieron en la vida de la despampanante actriz; le acusaron de evadir impuestos, le robaron, tuvo pequeños accidentes de tráfico y para completar la tragedia que casi ya parecía una comedia, a su hijo casi se lo come un león en un zoológico.

En 1967 mientras la bella Jayne viajaba tras salir de un espectáculo, con su novio, su perro y sus tres hijos por la autopista 90 camino a Nueva Orleans, Lavey en su Mansión, recortaba un periódico en donde salía la fotografía de Marilyn Monroe.

Cuando le dio la vuelta, se quedo boquiabierto al ver que con sus tijeras había cortado la cabeza en una imagen donde salía la guapísima Jayne Mansfield. Cuenta la leyenda, que en ese preciso momento, la bonita y voluptuosa actriz, tuvo un fatal accidente en donde se amputó la cabeza. Al llegar la policía, no encontraban los restos completos de la actriz y tuvo que ser su perro, que había salido indemne del accidente, el que les llevara la cabeza en medio de sus fauces.

El siniestro personaje Anton LaVey, moriría en 1997. Pero su final, dista mucho de ser tranquilizador.

Pidió en su testamento que fuera incinerado. A su vez ordenó, que sus restos, que consideraba con poderes oscuros, fuesen entregados a sus hijos para que continuaran con su labor predicadora de la palabra de Satán.

Ahora la pregunta, ¿Creéis que se debe respetar la libertad religiosa mientras cumplan con la ley, o se debería poner límites a estas iglesias?.

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