LA HUIDA DEL AMOR

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Hay historias, que sobrepasan el tiempo y nos hacen pensar que el amor puede darse en cualquier circunstancia, incluso fuera de la ley. De eso, os podrían contar muchas cosas Bonnie and Clyde, una famosísima pareja de bandidos de los años 30 del siglo pasado, que tuvo en jaque a las autoridades Estadounidentes durante tres años, mientras mantenían una historia de amor que inspiraría múltiples películas y relatos de amor. Eran jóvenes y guapos como los protagonistas del relato que hoy os contaré.

Como si quisieran emular la historia de estos celebres forajidos, dos perros forzados por las circunstancias, decidieron pasarse a la ingrata vida del furtivismo, perseguidos por las autoridades y cazadores de un pequeño pueblo de Ávila, en España. Su delito, cazar gallinas.

Eran dos galgos, posiblemente abandonados al no superar las pruebas a las que les someten los cazadores. Quizás una mala zancada o un olor que los despisto, no les permitió aprobarlas. Si no alcanzan la velocidad adecuada, simplemente no sirven. Algunos de sus compañeros cateados, no tuvieron la misma fortuna y finalizaron sus días colgados de un árbol o en el fondo de un pozo seco, como suelen hacer en la zona. Sin embargo, ellos tuvieron mejor suerte y los abandonaron.

Ella blanca y de pintas negras, fue la primera en llevar esta vida miserable; de hambre, sed, y múltiples carreras entre los campos, tratando de esconderse de los hombres. Como si fuese un ser invisible, lograba huir una y otra vez de las múltiples trampas y persecuciones. Pronto la noche se convirtió en su fiel protectora, bajo cuyo abrigo buscaba lo necesario para sobrevivir.

Un año después, se le sumo lo que posteriormente sería su pareja, que corrió la misma suerte. En poco tiempo, hicieron muy buena amistad y algo más a lo que los humanos llamamos amor. De esta relación nacieron unos cachorros.

Los padres, urgidos por la necesidad y el hambre, pusieron su nido muy próximo a una carretera, en donde podían conseguir alimento con menor dificultad. Pronto los hombres descubrieron a sus cachorros. Si esto parece malo, no fue así, ya que tuvieron la suerte de que esas personas, pertenecían a una sociedad protectora de animales que se harían cargo de ellos. Algunos creen que estos astutos caninos, los dejaron intencionadamente para darle a sus pequeñas criaturas, la oportunidad de tener una mejor vida que ellos no tuvieron.

La falta de una gallina o un animal muerto, los convirtió en el enemigo público número uno, culpables sin previo juicio y sentenciados a muerte como los forajidos del lejano oeste americano. Para muchos lugareños, no eran perros, eran las peores alimañas que se habían conocido. Organizaron una cacería, sin considerar que esos presuntos perros inútiles, eran mas escurridizos que una anguila. Se escondían en madrigueras y cuando eran identificadas por los humanos, los animales buscaban nuevos refugios que los mantenían a salvo de los perseguidores. Pronto los cazadores supieron que necesitaban refuerzos y pidieron autorización a la alcaldesa del pueblo para realizar una gran cacería.

Si bien Bonnie and Clyde, fueron finalmente acorralados y asesinados, el final de la historia de estos caninos, aun está pendiente de ser escrita. Aunque todo hace pensar que se producirá un trágico final, se abre un pequeño camino a la esperanza. Las autoridades le han respondido a la alcaldesa que existen jaulas trampa para estos casos, en donde el animal no sufre daño alguno y que posteriormente las presas serían envidadas a una sociedad protectora de animales.

Quizás la lucha como siempre, esté ahora entre el bien y el mal. Habrá que saber si finalmente ganan las jaulas trampa de las autoridades o las balas de las escopetas de los cazadores.

MANCROW

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