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LA EPIDEMIA DE LA DANZA MORTAL DE 1518

Publicada en Publicada en Paranormal

Fue allá en el verano de 1518 cuando se dio uno de los hechos más extraños de histeria colectiva que se haya producido a lo largo de toda la existencia de la humanidad.

En algunas de mis publicaciones, habéis podido leer que en Tanzania se propagó una epidemia de la risa que duró meses, en los que incluso fue preciso cerrar algunos centros públicos de enseñanza ante la imposibilidad de impartir clases debido a la afectación de sus alumnos. Otra publicación relacionada con un suceso increíble, fue el de Alaín de Monéys, víctima de la histeria colectiva. Fue un ejemplo de hasta donde puede llegar el hombre  llevado por la muchededumbre y el odio. En ese caso una multitud llegó al extremo de torturarlo y comérselo, sin que se lo impidiera el hecho de que Alaín de Monéys era un ciudadano ejemplar.

Este caso, es también espectacular. En julio de 1518 una mujer llamada Frau Troffea, sin ninguna motivo aparente, empezó a bailar en las calles de Estrasburgo. Su estilo de danza no debía ser muy depurado, ya que decían que se movía de manera compulsiva, con espasmos lejos de cualquier canon de perfección relacionado con la danza. El santo de los bailarines, era San Vito y algunos relacionaron al beato con lo que le sucedía a esta pobre mujer. De ahí surgió la frase de baile de San Vito para designar el padecimiento de aquellas personas que se mueven espasmódicamente de manera involuntaria.

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Al día siguiente, fue curioso ver como se le sumaba un hombre a aquellas danzas tan extravagantes, pero más increíble fue descubrir como a la semana ya eran más de 100 personas las que la acompañaban. No penséis que lo estaban pasando bien, sus caras reflejaban dolor y desencajadas pedían con súplicas que los ayudaran.

No me puedo imaginar el sufrimiento de esas personas. Cuando salimos por la noche se baila y cuando llegas al amanecer a casa después de una larga fiesta, al día siguiente estas molido, pues imaginaos estar bailando durante días a la luz del sol y de la luna sin parar.

Pronto las autoridades se asustaron y tuvieron la feliz idea de que la vacuna de este mal era más baile. Ya sabéis, una especie de homeopatía del baile, no quieres lentejas, pues tomas dos.

Contrataron un palco y músicos para que pudieran seguir con sus coreografías esperpénticas sin parar, tambores que mantuvieran esos ritmos infernales y bailarines profesionales que les hicieran seguir moviendo sus pies. Como os podéis imaginar ,después de varios días empezaron los ataques al corazón, colapsos cerebrovasculares y las muertes por agotamiento.

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Algunos más místicos, creyeron que se solucionaría con la fe y llevaron a algunos de ellos a suelo sagrado. El trayecto hasta el santuario debió ser como una procesión de bailarines, aunque realmente fue improductivo, ya que el bailoteo convulsivo continuo.

Como sucede con muchos sucesos sobrenaturales, terminan como empiezan, de manera imprevisible. En septiembre igual que se inició finalizó, de repente. Para entonces, había afectado a más de 400 personas.

¿Qué fue lo que realmente sucedió con ellos?

Como dije inicialmente, la teoría más extendida es la histérica colectiva. Es decir, por alguna razón que desconocemos a veces nos vemos arrastrados a hacer algo imitando a otras personas, aunque sea en contra de nuestra voluntad. Lo cual en cierto modo, es lo que sucede con las ideologías y religiones radicales, en donde se pierde la individualidad de las personas por una conciencia colectiva que en la mayoría de los casos esta poseída por el odio o por algo que no produce ningún bien. La mecha que inició esto, se cree que fue el estrés ante una situación muy difícil ya que en aquella época la población sufría una terrible hambruna.

Otros piensan que se debió al consumo de una droga que provenía del hongo del cornezuelo de centeno, una especie de LSD. Pero es algo improbable, ya que los efectos de este psicotrópico colapsa el suministro de sangre a las extremidades dificultando su movimiento.

También se comentó que posiblemente pertenecían a una secta y que esta danza era un ritual de la misma, algo bastante improbable teniendo en cuenta que estas personas pedían ayuda y no lo hacían por su voluntad.

He was a bit scary

Lo sorprendente de todo esto, es que se produjeron más casos como este. En 1374 afectó una epidemia de este tipo al Noreste de Francia, Luxemburgo y Bélgica.

Este suceso es un claro ejemplo de que el cerebro por el momento es inescrutable, incógnito, impenetrable. Lo que podemos concluir de lo acontecido es que bajo los efectos de una situación de estrés altísima y la creencia de que estaban poseídos, les hizo entrar en trance y bailar hasta la extenuación o que por el contrario alguna fuerza sobrenatural se apoderó de ellos.

Cada cierto tiempo se producen, sólo hay que esperar que pase el tiempo para que veamos otro ejemplo de lo que puede llegar a hacer la llamada histeria colectiva. Esperemos que no nos toque sufrirla.

MANCROW

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