HISTORIAS SIN TRONCO O SIN CABEZA

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Es sabido, que la revolución francesa, allá por el 1789, trajo consigo la ejecución de nada mas y nada menos que de 300 mil personas. Fue el coste francés que entendieron necesario para conseguir la democracia. Para “limpiar” a los contrarios, se utilizaron muchos métodos y el que les pareció mas indoloro, fue la guillotina. Lo aconsejaron doctores como Joseph Ignace Guillotine, que daría nombre al infame artilugio y por el francés Paul Loye, que no tuvo mejor idea que utilizar animales para; ahogarlos, estrangularlos, despedazarlos y quemarlos en la hoguera. Los utilizó para sus estudio psicópata, que pretendía conocer cual era el método para matar que causaba menos sufrimiento.

Os parecerá también increíble saber que con muchos ajusticiados , se experimentó la posibilidad de realizar transfusiones de sangre tras su decapitación. Con ello, se trataba de observar si era posible conservarlos con vida, cosa que por el momento no se consiguió y para cuya prueba, os adelanto, que nunca me presentaría voluntario.

En una ocasión, tras cortarle la cabeza a un desgraciado, intentaron volver a colocársela. Cada cosa en su sitio, nervio con nervio, arteria con arteria, como quien pega una cerámica rota. Parece ser que en un principio recuperó algunos movimientos y se noto cierta restauración de su conexión perdida, pero finalmente murió.

Pero en general respecto a los guillotinados, dicen que cuando les quitan la testa, disponen de algunos segundos para ver a su verdugo o a los espectadores de la matanza. Se hicieron experimentos, en donde una vez guillotinados, se les llamaba y estos dirigían sus ojos al interlocutor. De todas formas muchos científicos, consideran que lo hacían de manera inconsciente.

Existe una leyenda, en donde cuentan que María Antonieta, mujer del hasta entonces Rey de Francia, pudo dirigir unas palabras a su verdugo una vez le separaron la cabeza. Esa mujer frívola y remilgada, tras su decapitación, recibió una bofetada del verdugo, humillación que realizó en presencia de un público entusiasmado. En este caso como comprenderéis, no tuvo modales, y le dirigió una serie de improperios que creo que no hace falta que os diga, que de feo para arriba, le llamó de todo.

Pera para cosas curiosas de molleras y ya fuera de estos crímenes, están las cabezas parlantes. Desde la antigüedad y muy especialmente en la edad media, tenían verdadera fascinación por los autómatas. Así Robert Bacón en el siglo XIII, creo una cabeza artificial que decían que podía responder a preguntas y adivinar el futuro. ¿A quien no le gustaría tener una especie de mascota parlanchina para contarle todas nuestras cosas y que además adivinara el futuro?. Desgraciadamente aunque se sabe que existió, no se conserva. En aquella época, estos artilugios no estaban muy bien vistos por la iglesia, de tal modo que los inventores, se veían obligados a deshacerse de ellos para no perder precisamente su propia cabeza.

Hoy en día y rememorando el invento de Bacón, se han hecho robots solo con la parte superior de nuestro cuerpo. Realizan gestos iguales a los de los humanos, incluso hablan. Su fin último, es servir de robots de compañía. A mi no me gustarían demasiado, ya que al verlos, no se si me producirían mas terror o grima.

En cuanto a los cuerpos sin cabeza. Estudios científicos dicen que podría mantenerse 25 minutos trabajando, al menos el corazón y gran parte de los órganos, pero hay seres y no solo los patos que pueden estar horas sin sus testas, que logran vivir por mucho mas tiempo. O eso es lo que le debió pasar a San Dionisio. Cuentan, que después de cortarle la cabeza, se incorporó del suelo, la agarro como si fuese un balón de futbol, y se fue caminando durante una legua, hasta que finalmente descansó sobre el lugar en donde se construiría una basílica en su honor.

Pero no sólo los hay de carne y hueso, también hay cuerpos fantasmales incompletos. Existe una novela de Washington Irving titulada “La leyenda de Sleepy Hollow” de la que se hizo una película dirigida por el genial director Tim Burton, basada en las leyendas sobre jinetes sin cabeza, recogidas en puntos tan distantes como Nueva York, Chile, México, Cuba, Ecuador o Venezuela.

Parece que este tipo de fantasmas, es bastante habitual en todas las culturas y los latinos, también tenemos nuestros espectros sin mollera. Existe la creencia del fantasma del sacerdote sin cabeza. Un ser bastante inquietante, que según algunas versiones, fue castigado a vagar errante sin este importante miembro de nuestro cuerpo, a causa de su vida poco ejemplar llena de vicio. Pero como no podía estar tranquilo, su fin es causar terror. Otra versión dice que persigue a los pecadores, ¿y quien no lo es aunque sea un poquito?. Lo puedes encontrar en múltiples sitios como colegios abandonados u hospitales, incluso celebrando alguna misa.

Pues después de todo esto surge la pregunta, ¿Qué da mas miedo, un cuerpo moviéndose sin su cabeza o una testa parlanchina sin su tronco?. Creo que el recuento de las repuestas, dará un resultado bastante igualado.

MANCROW

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