Miniatura-Gladiadores

GLADIADORES, TERROR EN LA ARENA

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A muchas personas, siempre le han producido fascinación los gladiadores, el éxito de múltiples películas sobre estos luchadores lo atestiguan. Sin embargo, son pocos los que realmente saben algo sobre ellos y del tiempo sanguinario que les tocó vivir.

Cuando se iniciaron ese tipo de “juegos” en el siglo III antes de cristo, se parecían más a una olimpiada que a las carnicerías que fueron posteriormente. Una gran variedad de disciplinas, se daban cita en la arena compitiendo para el disfrute de los romanos y de otras ciudades del imperio en donde también se organizaban. Pero pronto el público solicito espectáculos más cruentos.

Os pondré un ejemplo. Las carreras de cuadrigas que se celebraban en unos lugares que se llamaban circos, eran en realidad unos circuitos que llegaban a medir más de 500 metros de largo y 180 de ancho. Inicialmente se disputaban entre cuatro carros tirados por caballos, a cuyo conjunto le llamaban cuadrigas, pero la gente de la época se empezó a cansar de esas competiciones y entonces se incluyeron hasta dieciseis cuadrigas en la misma carrera, lo que producía frecuentes choques mortales que entusiasmaban a los espectadores. Era algo así como los NASCAR que actualmente se celebran en Indianápolis. En ellas se hacían apuestas y la gente era verdadera fanática de las escuderías que se distinguían por sus colores. Uno era de los verdes o azules, como ahora lo es del Real Madrid, del River plate o del America. Eran tan fervientes las pasiones que despertaban, que incluso algún emperador romano mandó ejecutar a los que abucheaban a su equipo preferido.

Cuadriga

Pero lo realmente brutal se celebraba en anfiteatros como el famoso Coliseo romano, que a pesar de que hubo otros muchos desperdigados por el imperio, fue el más importante que existió en aquel tiempo y durante muchos siglos. Actualmente nos podemos hacer una ligera idea de su grandiosidad, pero desengañémonos, sólo se conserva una tercera parte de lo que fue, ya que durante decenas de siglos, los romanos recogían en él, las piedras para hacer sus casas y los edificios de la ciudad.

En ese escenario, se oficiaban toda una variedad de increíbles exhibiciones. Los emperadores y aquellas personas que querían crecer políticamente, eran los encargados de sufragar los gigantescos gastos. Como sucede hoy en día, las competiciones narcotizaban al populacho, convirtiéndose en una vía de escape de sus iras, frustraciones y aburrimiento diario. Eso lo sabían perfectamente los emperadores y en caso de encontrarse en el dilema de dar de comer al pueblo u organizar uno de estos circos, no tenían duda, era mejor lo segundo. A veces se disputaban a lo largo de múltiples días en donde se producían miles de muertes.

Coliseo

Como anécdota reveladora os diré, que los Dacios debían ser un pueblo muy guerrero y difícil de conquistar, ya que cuando los romanos los arrodillaron a sus pies en la época del emperador Trajano, este organizó unos juegos que duraron más de 120 días y en donde se aniquilaron a mas de diez mil gladiadores y otros tantos animales, que tampoco se libraban de este holocausto.

Estas carnicerías requerían una gran organización, por lo que había diferentes especialistas para cada tarea. Algunos se encargaban de buscar animales por todo imperio, otros de adiestrar a gladiadores en las escuelas construidas en distintas ciudades y no faltaban veterinarios, médicos, transportistas y un largo etcéteras de profesionales para cada labor. Este negocio fue sin duda, el que creo las mayores empresas construidas por el imperio romano.

Pero los “empleados” que más fascinación nos despiertan, son los que estaban en la arena, los luchadores. Había los bestiarios, encargados de aniquilar únicamente animales. Como os podréis imaginar, era una profesión de altísimo riesgo. Disponían de menos posibilidades de sobrevivir que los actuales toreros. Para luchar contra ellos, se traían bestias incluso de los confines del imperio. Era frecuente ver; cocodrilos, leones, tigres, cebras, hienas, perros, elefantes, jirafas e incluso osos polares. Todo tipo de animales que te puedas imaginar morían allí. La escabechina fue tan grande, que produjo la extinción de múltiples especies, entre otras la del león europeo.

Bestiario

A veces incluso se utilizaban animales relacionados con el agua. Mencioné a los cocodrilos, pero también se empleaban hipopótamos e incluso rayas de mar y tiburones. Estos últimos se disponían en el agua llevada a los anfiteatros para disputar batallas navales. Llegaron a colocarse más de 15 embarcaciones que se enfrentaban en luchas reales que extasiaban a los romanos. Cuando un combatiente caía al agua, era devorado por los tiburones o los cocodrilos según el caso, a los que intencionadamente se les hacía pasar hambre para que no dejaran de devorar los días de los juegos.

El despilfarro de dinero y de vidas no tenía límite. Cuando realizaban intermedios entre diferentes espectáculos, como por ejemplo al pasar de batallas navales (llamadas naumaquia) a una lucha de gladiadores, vaciaban de agua en poco tiempo el escenario y sacrificaban a los animales que aun quedaban vivos. Otras veces era el propio emperador con un arco el que mataba desde su puesto privilegiado en las gradas a hipopótamos o a todo tipo de animales.

Como todos deseaban ser gladiadores famosos, hasta algún emperador se atrevió a bajar a la escena y luchar como uno de ellos. Fue el caso de Comodo como se pudo ver en la fabulosa película Gladiator, eso si, siempre se enfrentaba a tullidos y discapacitados para reducir el riesgo y así engordar el número de sus victorias.

Gladiadores1

En las batallas se instalaban escenarios colosales, en donde se ponía como decorado colinas, árboles e incluso fortalezas.

A veces se organizaban disputas entre diferentes ejércitos de la época. Podía ser un grupo de hoplitas (soldados griegos que se colocaban en filas formando un cuadrado defensivo con lanzas) contra uno de arqueros montados en carrozas, representaciones de batallas mitológicas o el asalto a una fortaleza. La muerte no sólo podía llegar por la disputa, también se forzaba si se consideraba que se había actuado con cobardía, o simplemente por capricho del emperador o del patricio (aristócrata perteneciente a una antigua familia de nobles Romana) con poder al que se le podía antojar que no merecías vivir.

Para todo esto hacían falta miles de luchadores y hombres que sirvieran de “sparring”, para recibir golpes, cuchilladas y lo que hiciese falta. Se utilizaban delincuentes y prisioneros de las múltiples guerras en las que estaba envuelta Roma que servían como carnaza.

Como os podréis imaginar, las disputas de Gladiadores eran el plato fuerte de estos espectáculos. Muchos eran hombres libres, que hacían fortunas como ahora lo hacen los famosos boxeadores. Los mejores, eran admirados por los niños y los adultos, que soñaban en ser como ellos. Disfrutaban de dinero y de mujeres, considerándose verdaderas estrellas de rock de la época. Las féminas de clase alta también deseaban a estos luchadores y a veces hacían realidad sus fantasías acostándose con ellos. Cuentan que incluso algún cónsul perdió a su mujer al fugarse con uno de ellos para dar rienda suelta a sus pasiones.

Sin embargo con el paso del tiempo, esas disputas entre hombres preparados para la lucha que se enfrentaban de manera individual o en grupo, tuvieron que recibir variaciones para no causar hastío. Como los luchadores actuales, se tanteaban para conocer al rival lo que hacía los combates demasiado largos. Los organizadores descubrieron que lo que realmente le apasionaba al populacho eran las carnicerías y la espera por la muerte de algún contrincante, resultaba para estos espectadores que deseaban ver sangre y más sangre, demasiado tediosa. Así entre acto y acto, era frecuente poner a luchadores a los que se les impedía la visión con cascos enfrentarse a ciegas. La torpeza de sus movimientos por la ceguera causaba la hilaridad de la gente. Cuando alguno de ellos quedaba herido en el combate, se le remataba con un mazo en la cabeza, para posteriormente ser arrastrado con unos ganchos a un lugar en donde era despiezado para que su carne sirviera como alimento para las fieras.

Gladiador2

La capacidad de sentir afecto hacia los que estaban en la arena no existía. Así se podían ver las burlas del populacho cuando un gladiador perdía un brazo o quedaba con las tripas fuera. Grupos de dementes adinerados, descendían a las celdas pestilentes en donde se recluían a los que saldrían en breve a la arena, para mofarse de ellos y disfrutar con la angustia y el terror de sus miradas.

No sólo había enfrentamientos, también se producían torturas de todo tipo. Las carcajadas eran atronadoras cuando veían un toro de metal que aullaba sobre unas llamas, ya que en su interior se encontraba un pobre diablo que sufría el tormento. También había crucifixiones de cristianos, de las cuales disfrutaban mucho ya que inicialmente no estaban muy bien vistos.

Como os comenté la humanidad de las personas estaba en desuso y era muy común que próximos a la noche, prendieran fuego a alguna persona para que ejerciera de antorcha que iluminara el escenario.

Antorcha

Por último, en esta breve descripción de lo que cautivo a los romanos durante siglos, no puedo olvidarme de mencionar las atrocidades sexuales que allí se cometían. Ya que la mezcla de sexo y sangre les encantaba. Era común ver todo tipo de violaciones, a vírgenes o a niños, para el caso era igual. El desenlace solía ser la muerte, un final dramático al igual que el propio acto en si, cuyos violadores a veces eran personas y otras animales como burros o toros que habían sido adiestrados para estas salvajadas.

Se eliminaron en el siglo VI después de cristo, tras haberse iniciado siete siglos atrás. A los bárbaros que finalmente dominaron Roma, ya no les interesaba este tipo de espectáculos, quizás porque veían cosas similares en su día a día. Sin embargo, tengo la ligera impresión de que si se celebraran actualmente, serían lo más visto de la televisión y de Internet. Es ese morbo por ver a la muerte rondar, el que nos hace disminuir la velocidad de los automóviles para mirar a las víctimas de un accidente de trafico, estimula a ver los combates de boxeo o de ufc y llenar las plazas de toros. ¿Vosotros que pensáis?.

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