EL TESORO DEL CURA BÉRENGER SAUNIÈRE

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El mundo esta lleno de tesoros ocultos. Muchos de ellos están tan perdidos, que difícilmente se encontrarán algún día. Otros sin embargo mas accesibles, esperan impacientes a ser descubiertos. Para que os hagáis una idea, solamente respecto a barcos españoles perdidos en el fondo del mar, se calcula que pueden llegar a los mil.

Pero en tierra firme, también existen. Desde Asia a America, pasando por Europa, se encuentran infinidad de tesoros enterrados.

Uno de ellos, es la tumba de Alejandro Magno. Un macedonio discípulo del extraordinario filósofo griego Aristóteles, que hizo realidad sus sueños de conquistar el mundo. Se adentró con sus hombres, en la tierra amenazante de sus enemigos persas, venciéndolos en una y otra batalla con estrategias que aun hoy en día nos asombran. Contra todo pronóstico, llegó a las principales ciudades de medio oriente en donde fue testigo de sus extrañas y fascinantes costumbres y riquezas. Cuentan que al llegar al mar Indico, acampó por la noche a la orilla del mar. A la mañana siguiente, se sorprendió al ver que el agua se había alejado muchos metros de sus tiendas de campaña. Como conocía únicamente el mar Mediterráneo, no sabía que en el Indico al igual que en el Atlántico, las mareas hacen que el mar suba o baje dependiendo de la luna. Eso lo considero un mal presagio, lo cual pudo ser cierto, ya que poco tiempo después, perecería en tierras lejanas. La búsqueda de su tumba, se ha convertido en una de los retos mas importantes de la arqueología actual.

No existió a lo largo de la historia, ni un solo imperio bondadoso con sus territorios conquistados. Los romanos, cuando llegaron a Jerusalén, la saquearon, llevando consigo entre otras cosas, la mesa de salomón. Cuenta la leyenda, que en ella esta inscrito todo el conocimiento del universo y la formula de su creación. Para el que la encuentre, significará que recibirá todo el sabiduría existente. Sin embargo, esto traerá consigo una terrible consecuencia. Ese día, empezará el fin del mundo.

Siglos después, los visigodos entraban en Roma tras vencer al ejercito romano, para robar sus tesoros. Era el inicio, de la imparable expansión de los pueblos bárbaros, que sumirían a Europa en los tiempos oscuros de la edad media. Cuentan que el rey visigodo Alarico, de camino al sur de Italia, encontró la muerte. Entonces, sus fieles seguidores, obligaron a los esclavos a hacer un dique en un río para desviarlo. En el curso seco que habían dejado, obligaron a los siervos a enterrar a su rey con fabulosos tesoros. En cuanto lo hicieron, retiraron el dique para que el río volviera a su cauce y sepultara la tumba del monarca. A continuación, mataron a todos los esclavos, para que así no revelaran el secreto de su ubicación.

Las reliquias religiosas, siempre han despertado mucho interés, no solo por su valor, sino también porque a algunas de ellas se les atribuye poderes sobrenaturales. Sabedores de eso, en la época de las cruzadas, los templarios se hicieron con muchos de esos tesoros y secretos que aun no se han revelado en nuestros días. Llegados a este punto, es donde se cruza la leyenda del pueblo francés de Rennes le Chateau con estos misteriosos monjes soldados.

A finales del siglo XIX, el párroco de esa localidad, llamado Berenger Sauniere, pareció haber descubierto algunos de estos secretos. En pocos años paso de ganar lo que hoy serían 6 euros al mes a gastar 3 millones de euros, lo que le permitió reformar la iglesia, hacer un palacete denominado Villa Betania y también un edificio llamado Torre Magdala. Tenía tanto dinero, que arreglo la carretera del pueblo para poder conducir sin problemas, un espectacular coche que se compró. Ese despilfarro, alarmó a las autoridades civiles y eclesiásticas que lo acusaron de corrupción. Y el personaje quizás lo merecía, porque la verdad, es que a parte de lo que pudo gastar gracias a lo que descubrió, debía ser muy vivo. Lo digo, porque por ejemplo, cobraba cantidades escandalosas por sus actividades litúrgicas.

Se cree que este sacerdote, encontró en la iglesia, documentos históricos increíbles. Que pueden estar relacionados con María Magdalena y su vínculo con Jesucristo, en donde quizás se demuestre que tuvieron descendencia. Pero algo mas descubrió en los alrededores o en el interior de la sacristía. Una fortuna cuyo origen aún se desconoce; cataros, templarios o visigodos pudieron esconder algo allí, que este hombre descubrió.

Lo cierto, es que el párroco, tenía comportamientos extraños, quizás para despistar o porque había encontrado algo que le hacía seguir unas pistas determinadas. Dicen que excavó túneles y derrumbo paredes para encontrar cámaras dentro de la cripta en donde estaba el tesoro. Cambiaba las lápidas del cementerio, entre ellas, la de una marquesa relacionada con la masonería. De aquí se sugiere que podía tener alguna extraña relación con organizaciones ocultas tipo los Illuminati.

Esta historia es tan fabulosa, que despertó el interés de Dan Brown para hacer su novela “el código da Vinci”.

Extrañamente en la actualidad, las autoridades no dejan excavar en esta localidad, a pesar de saber esta historia. Y la verdad es que no me extraña, porque en 1956 cuando una persona se hizo con las propiedades del párroco Saunier, trato de rentabilizarlas pregonando a bombo y platillos, que aun había un tesoro en el pueblo. Eso hizo que cientos de personas vinieran de toda Francia con picos, palas e incluso explosivos para levantar el suelo del pueblo buscando la fortuna.

Saunier falleció sin revelar el origen de su secreto, pero múltiples investigadores, aun creen que hay algo en la iglesia, aguardando que un intrépido aventurero la descubra.

 

 

 

MANCROW

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