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EL ORIGEN DEL HOMBRE INVISIBLE

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El mal antes era mucho mas evidente. Los griegos lo representaron en su mitología mediante monstruos aterradores; como la Hidra, el Minotauro o el Cíclope. Seres cuyo fin era corromper a la humanidad o directamente eliminarla de la faz de la tierra.

Fue preciso enfrentarlos con hombres valientes, a los que el resto de humanos les dieron galones de semidioses y que no tenían otro interés mas que vencer a la malignidad.

Viéndose perdido el mal, decidió adoptar formas mas etéreas como la espiritual. Adaptándose a ello, el bien desarrolló la religión, cuyo mensaje de amor quiso expandir por todo el planeta. Sin embargo no lo consiguió y se olvidó de aquellos hombres especiales, que nos habían librado de las fauces de la perdición.

Actualmente la ciencia, abre un nuevo camino a esta disputa. Quizás es el momento decisivo de la confrontación, en donde el bien o el mal darán el golpe definitivo a su adversario. Hay inventos que en las manos inadecuadas, sin duda, decantarán la balanza del lado del maligno. Es preciso por tanto, que volvamos a acudir a esos hombres que en el pasado nos salvaron y a los que nuestros antepasados llamaron, Héroes.

EL HOMBRE INVISIBLE

El día anterior, la había probado por primera vez. Todos aquellos problemas que inicialmente tenía, habían quedado resueltos. Por fin esa capa, lo ocultaba totalmente de los ojos de los demás.

La utilizó en un restaurante del centro de la ciudad, donde descubrió la dolorosa realidad. Sentado a su lado, sin que ella lo supiera, tan cerca que hasta podía sentir su respiración, supo que le engañaba. Escucho la conversación en donde su mujer le confesaba a su amiga que tenía un amante y le preguntaba que podía hacer con su vida, si quedarse con él o abandonarle para irse con su nueva pareja. Lejos estaban aquellos días en donde se prometían amor eterno. Siempre fue un caballero, pero tuvo ganas de insultarla, de reprocharle lo que hacía, pero se mantuvo en silencio.

En los últimos tiempos la había descuidado. No hacía otra cosa que trabajar incesantemente en su laboratorio de la universidad de Vigo, tratando de resolver los problemas que ahora había solucionado. El fabuloso invento, consistía en replicar las imágenes que estaban por detrás de su cuerpo y proyectarlas delante de él, así es como si nadie estuviera en el medio. Los bordes de la capa ya no resaltaban sobre el fondo y el refresco de la imagen se hacía a tanta velocidad, que no se percibía. Era a los ojos de todos, un ser invisible.

Se había despertado solo en su cama, demasiado tarde. Su mujer le dijo que estaba en casa de su madre, cuidándola, aunque él sabía que estaba con su amante. Nunca llegaba a deshora a su trabajo en la Universidad, no obstante hoy lo haría. Pero antes recibió una llamada inesperada que le inquietó.

Era una amiga de la universidad. Le dijo que no fuese a trabajar y que debían verse por la tarde en un bar, en donde le contaría cosas importantes.

Ese día, tenía pensado probar de nuevo la capa. No estaba en su mejor momento anímico, pero jamás tendría otra oportunidad como aquella. Siempre quiso saber lo que los presidentes de gobierno hablaban entre ellos, en aquellas reuniones a las que nadie podía ir. Y hoy en el Hostal de los Reyes Católicos, un lujosísimo parador del centro de la ciudad, se reuniría el nuevo presidente de España, del que tanto se esperaba, y el presidente de Suazilandia. Pero antes, debía encontrarse con su amiga. Nunca lo había llamado tan angustiada, algo grave estaba sucediendo.

Quedaron en el Abrigadoiro, un bar que esta situado paralelo a un bosque urbano llamado La Alameda, que contiene árboles centenarios e iglesias tan tenebrosas que parecen querer espantar a los fieles en vez de captarlos. El interior del local, es de granito, decorado con una madera sobria que hace funciones de barra, mostrador de botellas o forma parte de barriles que sirven como mesas. Al fondo del mismo, bajando unas escaleras, decora la estancia un molino de agua próximo al que se sentaron.

Estaba muy nerviosa, lo percibió en sus manos temblorosas. Era una ingeniera, que pertenecía a otro departamento de la universidad, sin embargo, eso no impedía que les uniera una gran amistad.

Le contó que unos hombres habían preguntado por él en la universidad. Al decirles que no estaba, irrumpieron en el laboratorio de muy malas maneras. Fisgonearon y se llevaron muchos documentos y material del laboratorio.

Cuando nuestro protagonista trataba de tranquilizarla, le llamaron por teléfono. Era el decano de la Universidad. Enseguida supo que le mentía, ya que su mujer no estaba en su hogar y sin embargo, le contó que había llamado a su casa y que su esposa le había dicho que no sabía donde estaba. Le decía que tenía que ir lo antes posible a verlo, aunque no quiso adelantarle el motivo de la reunión. Ricardo, como así se llamaba nuestro protagonista, le contó que estaba en el médico y antes de colgar el teléfono, le prometió que iría a la universidad en cuanto saliera de la consulta.

Pensó que quizás aquellos hombres que fueron a la universidad, ya habían ido a su casa e incluso habían logrado hablar con su mujer. Algo espinoso estaba sucediendo y debía averiguarlo.

Se despidió de su amiga diciéndole que la llamaría. A continuación se introdujo en el lavabo del local. Allí de nuevo se puso la capa. Antes de ir a la universidad, debía ver al presidente. El decano le comentó en su día, que el nuevo jefe del gobierno personalmente, se había puesto al tanto de todo lo que hacía en su laboratorio, por eso era necesario reunirse con él, decirle para todo lo que serviría su nuevo descubrimiento y conocer cuales eran sus intenciones.

Salió del local completamente invisible para todos. Ya en la calle, caminó directamente a la zona vieja de la ciudad, en donde se produciría el encuentro. No había marcha atrás, allí le esperaba el futuro del proyecto y muy posiblemente el suyo propio. Era de noche y se escurrió por las zonas mas sombrías de la ciudad, esperando no encontrarse ningún obstáculo por el camino.

En la Rúa das Orfas, le sorprendió descubrir que nadie miraba para él, algo por otro lado habitual, en muchas ocasiones que circulaba por las avenidas. Giró por el cantón do Toural y en el kiosco que hay en el cruce de la Rua nueva, se dio cuenta de que el tiempo estaba cambiando, al observar que aparentemente el viento movían las hojas de los periódicos.

Llegó a la plaza del Toural y allí vio el Palacio de Bendaña sobre el cual una estatua del Dios Atlas, sostenía el mundo penosamente. Sintió ese peso sobre su espalda, a pesar de que aun no sabía lo que le esperaba.

Al entrar en la rua do Villar, se topo de frente con una familia que tenía un niño con Sindrome de Down. Al llegar a su altura, el crío lo miró y empezó a chillar desesperado. Para escapar del lugar, Ricardo se giró sobre si mismo, sin ver que detrás, había una persona con la que se golpearía. Ambos cayeron al suelo y el pobre señor, se asustó sobremanera al ver que nada había ante él. El hombre invisible, se incorporó rápidamente y corrió hacia el callejón de Entreruas. ¿Como era posible que el niño lo viera?, su aspecto debía ser terrorífico, parecería un miembro del Ku Klux Klan. Se maldijo por no haber probado su experimento en personas con todo tipo de discapacidades.

Mientras cavilaba, una persona apareció al otro lado del callejón. Como este era muy estrecho, se pegó lo mas cerca que pudo a la pared, para evitar que se tocaran. Al pasar a su lado, el hombre le golpeó involuntariamente con una mano a causa del balanceo de los brazos al caminar. Se giró sorprendido, pero al no ver nada, pensó que había tropezado contra la pared.

Tras el percance, Ricardo sintió como si su corazón palpitara en su garganta y camino a grandes zancadas hasta llegar a la rua nova, que recorrió lo mas rápidamente posible bajo los soportales. Estaba muy nervioso y pensó que quizás le habían encargado la misma misión a otros laboratorios y que estos también habían descubierto el secreto de la invisibilidad. Entonces le recorrió un escalofrío, al imaginar que quizás el movimiento de las hojas que minutos antes había visto en el kiosco, había sido causado por el paso a su lado, de otros hombres invisible que venían a cazarlo. No seas paranoico, se dijo a si mismo.

Con esta meditación, llegó a la rua de Xelmirez. Cuenta una leyenda, que en esa calle, ajusticiaron a un obispo mientras estaba en un burdel, practicando actos poco eclesiásticos. Para evitar el escándalo, las autoridades tapiaron el local.

Había tenido algunos problemas en la universidad con algún político, ya que era una persona que siempre protestaba cuando veía algo injusto, demasiada dignidad e integridad para nuestra sociedad. El creía que sólo hacía lo que era correcto, pero para otros su comportamiento era tan extraordinario, que lo consideraban un héroe. Se dio cuenta que era un estorbo, una persona incomoda para los poderosos. Sabía demasiado, el menos indicado para guardar ese secreto. Además, si se desvelaba el descubrimiento, podría provocar terror en la propia población y las autoridades, lo que menos quieren son problemas. Ellos nunca confiarían en él, simplemente, lo habían utilizado. Ahora que ya tenía el invento, posiblemente pensaron que lo mejor, era hacer como con aquel prostíbulo en donde murió el obispo, emparedarlo y acallarlo para siempre.

Ese descubrimiento, era un peligro en las manos de algún grupo terrorista, incluso de un país enemigo. Tenía que advertírselo al nuevo presidente del Gobierno.

A punto de perder los nervios, por fin llegó a la monumental plaza del Obradoiro, en donde se encontraba el Hostal de los Reyes Católicos. Allí contemplo por última vez la fascinante fachada de la catedral, que con sus altos torreones, parecía querer tocar el cielo.

El hostal estaba acordonado y vigilado por la policía, para evitar que turistas y curiosos entraran en el edificio mientras se producía la reunión de los altos mandatarios. De todas formas, se sorprendió por la facilidad con la que atravesó ese cerco y se introdujo en el parador. Una vez dentro, revisó las estancias de la planta baja, pero supuso que era en la planta alta en donde se encontraban los dos jefes de gobierno. Conocía el lugar y subió lo mas sigilosamente posible las escaleras, cruzándose en varias ocasiones con guardias y lo que parecían guardaespaldas.

Al llegar al piso de arriba, descubrió un pasillo repleto de puertas. Espero paciente a que alguien viniera y le diera una pista en donde podían estar los dos presidentes. De repente, apareció un camarero que llevaba en sus manos, una bandeja sobre la que había un plato cubierto por una rica tapa de plata. Ricardo lo siguió a través de varias puertas y pasillos custodiados por guardias, hasta llegar a una instancia en donde vio finalmente a los dos presidentes sentados frente a frente sobre una mesa.

Al irse el camarero, se quedo delante de ellos sin que estos se dieran cuenta. Escuchó en silencio la conversación.

-Lo haremos según lo planeado-. Dijo el nuevo presidente español. Yo te envío una trasferencia como ayuda humanitaria de 30 millones de euros y tu me depositas 15 en una cuenta que te daré de las Islas Caimán. Con el resto, haz lo que quieras, sólo debes pagar los gastos para organizar una reunión de altos empresarios españoles a los que invitaré allí para una misión comercial. Así nadie sospechará y en caso de que no funcione ningún negocio en tu país, la culpa la tendrá la incompetencia de esos hombres de negocios.

– Creo que haremos grandes negocios- dijo el otro presidente, en un castellano casi ininteligible mientras esbozaba una sonrisa.

Pero la conversación se detuvo, al ver que una pistola flotaba en el aire. Entonces una voz pronunció las siguientes palabras:

-Señores, siento interrumpirles, pero vengo a hacer limpieza- dijo Ricardo, esta vez en un perfecto castellano.

El silencio de la noche, fue resquebrajado por dos disparos que provenían de la parte alta del Hostal de los Reyes Católicos. Horas mas tarde, todos los medios de comunicación anunciaban el fallecimiento de los dos presidentes.

Los inspectores del caso, mandaron a sus mejores equipos de policía científica y revisaron todas las grabaciones de las cámaras de video del edificio. Sin embargo, no encontraron ninguna pista que pudiera llevarles al asesino. Solo tenían las balas, pero ninguna otra pista, ni siquiera la pistola. Además, nadie llamó para adjudicarse la autoria del magnicidio. A la policía le pareció todo muy extraño, como si el asesinato fuese obra, de un hombre invisible.

MANCROW

4 comentarios en “EL ORIGEN DEL HOMBRE INVISIBLE

  1. Espectacular historia, me encanto el final, ya querría yo tener ese poder, me adivinaste el pensamiento en cierta manera, un gran abrazo y mis felicitaciones, genial como siempre

    1. Muchísimas gracias, me alegra muchísimo que te gustara el relato. Yo creo que muchos querríamos tener ese poder. Saber cosas que no podemos conocer. Un fuerte abrazo

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