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EL NIÑO BRUJO DE NIGERIA

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Nigeria es un país inmenso lleno de supersticiones. Posiblemente una de las naciones del mundo en donde mas pesan las tradiciones y creencias populares. Entre ellas, no podían faltar las relacionadas con temas esotéricos y de magia.

Los hechiceros y los brujos, son enemigos acérrimos y encarnan el bien y el mal respectivamente. Ser un brujo, equivale a estar del lado oscuro y tener poderes sobrenaturales para cometer fechorías con el beneplácito del maligno. Provocan desgracias e incluso la propia muerte. Se cree que hasta son capaces de adoptar formas animales, o de espíritus perversos. Además, poseen múltiples poderes, pero uno realmente curioso es la capacidad de la bilocación, es decir , la habilidad de poder estar en dos sitios a la vez. Ante este panorama, ya os podéis imaginar el terror que le tienen a este ser.

Por eso surgieron cazadores de brujos, que son alentados por los sacerdotes de la iglesia Evangelista que señalan a todos aquellos sospechosos de brujería. Nadie se salva de sus acusaciones, pueden ser adultos e incluso niños, como el protagonista de nuestra historia. El,  fue abandonado por su familia al considerarlo culpable de los males que les azotaban, por lo que concluyeron con rotúndidad que se trataba de un brujo. Algunos niños se libran de este fatal final, ya que la Iglesia Evangelista se ofrece a hacer exorcismos por un precio que ronda el salario de un año. Pero los padres de nuestra criatura no podían permitírselo. Aunque dentro de lo malo, se puede decir que tuvo suerte, ya que otros niños como él son torturados y asesinados. Su existencia de apenas dos años, parecía perder su futuro. A esas edades, la vida se ciñe solo a lo que está delante de ti.  Una raíz o un resto de comida putrefacta, se convirtieron en sus alimentos. La calle es dura para cualquiera, pero mas para un niño de tan corta edad. A pesar de eso, duró 6 meses, hasta que los parasitos y la extrema hambruna, lo pusieron al límite de su resistencia.

Llegados a este punto, tengo que deciros que los superhombres existen. De hecho, muchos se convierten en héroes. Recuerdo una ocasión, cuando estaba en el pueblo de mis abuelos de Orense, en donde nos encontrábamos jugando al escondite entre los viñedos y un amigo vino corriendo a avisarnos, de que se había producido un accidente. Al llegar al lugar, observamos como un hombre estaba atrapado bajo un tractor que había volcado. Por cierto, un accidente muy habitual en mi tierra. Entonces apareció él, lo vi bajar de la colina a contraluz. Con sus piernas arqueadas, descendió lo mas rápido que pudo. Cuando estaba al lado del accidentado, le preguntó como se encontraba y este apenas pudo producir un gemido. Sin demorarse mas, ese hombre que era un agricultor del pueblo, pego su espalda contra el tractor, flexionó sus piernas y agarró el vehículo con sus manos por donde pudo. Sus músculos se tensaron y una expresión de esfuerzo extremo se reflejó en su cara. Parecía que el tractor no se movería, pero en aquel preciso momento empezó a crujir, como un quejido por moverlo medio metro sobre el suelo, lo suficiente para que la gente pudiera rescatar al herido y quitarlo de debajo del camión.

Pero no solo hay personas que parecen tener poderes físicos sobrehumanos. También existen hombres y mujeres que con la fuerza y decisión de su mente, parecen ser capaces de mover el universo. Una de ellas es Anja Ringgren Loven, danesa que decidió vender todas sus cosas y vivir en un país, con muchas menos comodidades que el suyo, para ayudar a los niños. Fundo la ONG African Children’s Aid Education and Development Foundation.

Cuando encontró al pobre mocoso en la calle, le tendió la mano y después lo llevó a un lugar de acogida que posee la ONG donde hay otros niños. Fue un encuentro que cambia conciencias, llena páginas de periódicos con noticias con las que todos nos alegramos y reflejan un pedazo de humanidad, en una Africa gangrenada por la propia ignorancia y el olvido del mundo avanzado.

Como nadie sabía como se llamaba el pequeño “brujo”, a la danesa Anja, se le ocurrió que no había mejor nombre para él que “Hope”, que en español significa “Esperanza”.

MANCROW

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