EL MORADOR DEL PALACIO (RELATO)

Posted on Posted in Relatos

Si ahora vais allí, encontraréis un edificio abandonado, con aspecto totalmente decrépito, como los ancianos vencidos por los años a los que nunca volverá el espíritu de la juventud. Las ventanas miran a un salto de agua que cae sobre un río formando una nube de espuma. Todo tiene un toque nostálgico de aquellas construcciones en donde uno a primera vista se da cuenta que tuvo tiempos mejores. Porque no os llevéis un engaño queridos lectores, lo que ahora invade el musgo y la podredumbre, antes era ocupado por un tumulto de gente que iba y venía de habitación en habitación, prestando y recibiendo los servicios propios de un hotel que en Colombia se llamaba “El Salto”. Sin embargo al verlo ahora, te das cuenta que el tiempo hace estragos en las personas y las cosas y sin quererlo, te invade la melancolía.

EL HOTEL DEL

Cuando Davíd llego a ese palacio, pensó que era el lugar perfecto para alojarse, lejos del bullicio de las ciudades y de la gente que las habitaba. Ya no se entendía con ellos y después de mucho intentarlo; la hipocresía, la falta de lealtad, solidaridad y respeto hacia los demás, le llevaron a repudiar a los de su propia especie.

Sin duda ese era un buen sitio para vivir como un ermitaño, sin molestar y sin que nadie le importunara. En donde podría leer y meditar, hasta el final de una vida que esperaba que se le agotara sin sobresaltos.

El polvo ocupaba la superficie de los muebles y las cortinas, y después de limpiar durante todo el día, se dio cuenta que había cometido un error. Era mejor mantener el viejo hotel descuidado, con un aspecto mustio e inquietante que alejaría a los ojos curiosos y los viajeros que allí llegaran accidentalmente. Se limitó a utilizar el desván, un espacio suficientemente amplio para una sola persona. Desde allí podía ver por una de sus ventanas, la cascada que rompía contra el río con bravura, de manera interrumpida a lo largo de las horas y los años. Así paso el tiempo, días y meses hasta que sumaron una década.

EL HOTEL

Aunque uno la busque, la soledad a veces se hace insoportable. El silencio sólo se rompe con pensamientos internos que a veces son inoportunos o inapropiados y la mente puede verse afectada por la pesadumbre y la tristeza. Así la monotonía y el aburrimiento, llegaron a su vida con tal intensidad, que a pesar del desprecio hacia el resto de hombres, esperaba divisar a través de las ventanas, a turistas imprudentes o alguna persona que quisiera refugiarse en el edificio para protegerse del clima. Sin embargo, el tiempo pasaba y nadie aparecía. Su aspecto era tan amenazador, que incluso pocos eran los que hablaban de él. Pero la vida esta llena de sorpresas y cuando pensaba que ese día sería igual a todos los anteriores, vio en el momento de acercarse el crepúsculo, a dos figuras que caminaban entre el bosque dirección al Castillo. A pesar de que se encontraban a larga distancia, pudo discernir que se trataba de una pareja de jóvenes, en cuyo regazo la muchacha, sostenía un bulto con extremo cuidado. Parecían asustados, escapando del enemigo invisible que es la despiadada vida de unos padres prematuros.

Empujaron la puerta de la entrada con violencia, para evitar que les cayera mas agua de una lluvia que los había calado completamente. En la entrada principal, se paralizaron al ver su grandiosidad. En frente, una escalera parecía invitarlos a subir hacia dos largos pasillos a izquierda y derecha, que los conducían a las instancias del primer piso. En la planta baja, los recibió un vestíbulo cuyo espacio en parte lo ocupaban varios sofás y una mesa con sus correspondientes sillas. Era la antesala a un gran salón y una cocina, además de múltiples habitaciones que antaño, habían sido utilizadas para todo tipo de actividades del personal de servicio.

EL castillo-dracula

No debieron tener animo ni valor suficiente para recorrer las diferentes salas y se acomodaron en el recibidor, con la aparente intención de pasar la noche.

David los observó desde diferentes lugares. En la planta superior, vio el pelo negro y rizado de la mujer y como trataba con dulzura a su retoño que reía desconocedor del temor que abrumaba a los padres. Pudo colocarse sin ser visto, detrás de una cortina desde la que observó, la cara asustada del padre que miraba de un lado a otro esperando encontrar algo que se le abalanzara y el rostro proporcionado de la madre de donde sobresalían dos ojos negros profundos como un pozo sin fin. Y pegado a la puerta mas cercana a ellos, escucho como hablaba el papá con voz entrecortada y como la mamá se dirigía con cariño a su criatura para mantenerle su felicidad. Fue así como de un refugio a otro desde donde los observaba, fue creciendo su interés hacia ella, hasta que le dominó un sentimiento incontrolado que embarga a los corazones enamorados.

Esa noche en su desván, a penas pudo dormir pensando en sus dos inquilinos. Se preguntaba si se irían pronto y si incomodarían hasta el punto de presentarse ante ellos y expulsarlos con violencia. Porque a pesar de su interés por ella, aun no estaba dispuesto a perder su soledad por nadie. Desde hacía tiempo, estaba decidió a que ninguna persona ocuparía un espacio que entendía que le pertenecía.

Sin embargo al día siguiente, se alegró al ver que seguían allí. Sobre todo por ella. Pudo apreciar con mayor detalle, la comisura de sus labios, en cuya pendiente vio una montaña rusa de sensualidad y sus manos suaves, hacían presagiar una piel aterciopelada en todo su cuerpo. Dos días en vigilia, fue tiempo suficiente para darse cuenta que la quería para él y en esa ecuación de amor, sobraba una variable que era su marido.

Al día siguiente de nuevo temió no encontrarlos, por lo que sintió una inyección de adrenalina cuando los vió en el recibidor, aunque rápidamente fue consciente que pronto se irían. El hambre les había hecho recorrer las estancias de la parte baja del palacio y sabía que cuando lo recorrieran todo y no encontraran lo que buscaban, se marcharían. Por eso se ocultó en el sótano, esperando que el padre del retoño, fuese a fisgonear allí.

el_hotel_de_los_suicidas

No tuvo que esperar mucho tiempo. A las dos horas, sintió como se movía la manilla de la puerta. Estaba oxidada, pero después de varios intentos logró abrirla. Estaba todo completamente a oscuras y al encender la luz, una bombilla iluminó intermitentemente la estancia anunciando su pronto desvanecimiento. Bajo con timidez las escaleras mientras trataba de mirar desde lo alto de la escalera lo que escondía la sala, pero precisó llegar hasta el final y en ese preciso momento, David empujo una mesa que golpeó violentamente contra el muchacho, lanzándolo contra la pared quebrándole las piernas. A continuación se abalanzó sobre él y le atizó frenéticamente con el filo de un hacha y su mango dominado por un odio endemoniado que descargó sobre el inocente muchacho. No le dio tiempo ni a quejarse. La sangre salía a borbotones de sus múltiples heridas en un rostro deformado por el ataque.

A continuación, David subió las escaleras dirección a la sala en donde estaba la joven. Ahora sólo tenía que ir a buscarla y explicarle lo que había sucedido. Le diría que todo había sido un accidente, quizás ella lo comprendiera. No podía perderla, ahora estaba seguro de que nunca mas estaría solo y ya no le importaba.

Al llegar al recibidor, la encontró sentada en un sofá mirando con ternura a su retoño, indiferente a lo que había sucedido en el sótano. Se acercó con sigilo. Ella no lo escuchaba, ni falta que hacía.

Le oyó decir: “No te preocupes pequeñín, siempre estaré contigo para cuidarte”. Y David pensó que también él quería estar para siempre con ella. Se dijo a si mismo, que nunca la abandonaría.

Extendió su brazo y trato de rozar su mejilla. Sin embargo, se sobresalto al descubrir que su mano la atravesaba incapaz de tocarla.

Por fin se dió cuenta que él ya no pertenecía a este mundo y que jamás la poseería como el ser humano que había sido.

MANCROW

NOTA: Si te gustó lo que leíste, suscríbete al blog y recibirás en tu correo las nuevas publicaciones y relatos creados por mi.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *