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EL EFECTO DEL TERCER HOMBRE

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Es otro de esos fenómenos inexplicables, que te hacen amar al misterio. No sólo por el hecho mismo de que personas aseguren haber visto a un ente en forma de persona que se mantiene a su lado, sino también por las circunstancias en las que se produce. Sucede, en aquellas situaciones límite psíquica y mentalmente, en donde una persona esta entre la vida y la muerte, esa línea en la que un paso en falto puede ser fatal. Entonces, aparece un ser que actúa para que la balanza se incline hacia la vida o para que al menos nos agarremos a ella.

Les ha sucedido a múltiples aventureros y exploradores. Y se cree que se han producido muchos mas casos de los que se han registrado, debido a que algunas personas ocultaron su experiencia, por miedo a que pensaran que tenían algún trastorno mental.

Un caso muy interesante, fue el del famosísimo piloto Lindbergh. Algunos de vosotros lo conoceréis, ya que fue víctima del secuestro mas famoso del siglo XX, cuya desaparición de su hijo, aun sigue siendo un gran misterio. De hay la expresión para mi gusto desafortunada, “Estas mas perdido que el hijo de Lindbergh”. Pero él, se hizo mundialmente conocido, en 1927 cuando realizó el primer vuelo entre París y Nueva York. Curiosamente viajaba en su avión “El Espíritu de San Luis”, que después de lo sucedido, se podría decir que era un nombre premonitorio.

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Por lo que cuentan, en aquella época, los vuelos eran totalmente manuales y requerían mucha mas atención que hoy en día. En este viaje en donde como único paisaje tenía la inmensidad del océano y después de largas horas de pilotaje, estuvo a punto de desfallecer por el cansancio. De repente, algo apareció en el avión que le empezó a hablar. Después, no recordaría con exactitud la conversación, pero sabe que dialogaron sobre pilotaje y que le dio algunas recomendaciones que posteriormente le servirían para llegar a su exitoso destino. Respecto a este caso, aun no existen conclusiones claras, si bien algunos psicólogos sostienen que en situaciones de monotonía extrema en cuanto a la percepción de información de nuestros sentidos, es decir, cuando durante largas horas escuchamos y vemos lo mismo, nuestro cerebro “inventa” situaciones, como si fuese algún programa multimedia para entretenernos.

Algunos de vosotros pensareis que son alucinaciones, pero eso no es cierto, ya que de ser así, habría una merma de las facultades, desorientando y engañando al individuo que las parece. Sin embargo en estos casos, sucede todo lo contrario.

No menos curioso es lo que le sucedió a Shackleton, uno de los grandes exploradores de todos los tiempos, cuando en 1914 se dirigía hacia la Antártida. Después de días de navegación, su barco quedó atrapado por el hielo. Esperaron a que deshelara, sin embargo, sucedió todo lo contrario y la presión del hielo, destruyó el casco del barco. Entonces, surgió el líder que Shackleton llevaba dentro y con una sola frase, levantó el animo decaído de sus compañeros, “sin barco ni provisiones, ahora nos vamos a casa”. Caminaron por un paisaje inhóspito y congelado, con el frío y vendaval como únicos compañeros hasta llegar al campamento base. La conciencia de grupo que creo, su optimismo sin perder de vista la realidad, el respeto hacia los demás equiparando su posición jerárquica, su fijación en la última meta marcando pequeños objetivos realizables para conseguirla, es un claro ejemplo de lo que debe ser un líder.

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Al llegar al campo base, se dieron cuenta de la triste realidad. Nadie los rescataría y no tendrían alimentos para sobrevivir muchos días. El desánimo de nuevo volvió hacer mella en la expedición, pero ese sentimiento, lo volvió a cambiar Shackleton que con su carisma y sabiendo lo que decir en cada momento, les recordó que con respeto, esfuerzo y cooperación lo conseguirían, convenciéndolos que su supervivencia dependía únicamente y exclusivamente de ellos.

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En esa terrible situación, la única posibilidad que tenían era buscar ayuda para que los rescataran. Con la compañía únicamente de cinco hombres, se subió a un bote para alcanzar la isla de Georgia del Sur, situada a mas de mil kilómetros, que es muchísimo por buena carretera, imaginaros por mar. Durante diecisiete días, sufrieron las inclemencias del tiempo, sus tormentas y olas traga hombres, con una heroicidad que quedará para los anales de la historia. Al llegar a la isla completamente exhaustos, descubrieron desconsolados que estaban al otro extremo del lugar en donde había población. Después de dirimir que harían, tomaron la determinación de que Shackleton y dos hombres mas, caminarían a pie por el interior de la isla hasta encontrar el poblado. El trayecto debía realizarse rápido, el tiempo apremiaba o morirían sus compañeros. Sin equipación adecuada y en unas condiciones durísimas, la muerte acechaba. Tras unas horas desde la partida, Shackleton y sus compañeros completamente agotados, estaban al borde de la derrota. Y en ese preciso momento apareció el tercer hombre, aunque por el número de los que iban caminando, debía ser denominado el cuarto hombre. Finalmente llegaron a su destino y pudieron salvar a todos sus compañeros. Después, y aunque no habían dicho nada entre ellos durante su caminata por la isla, cada uno por separado reconoció haber visto a otro acompañante.

Tercer hombre

Pero el caso mas conocido sobre este extraño fenómeno, es el de Ron DiFrancesco. Cuando el 11 de septiembre de 2001 se encontraba dentro de la torre Sur del World Trade Center de Nueva York. El segundo avión del atentado, se acababa de estrellar contra la torre Sur en donde él estaba. Ron milagrosamente, había abandonado su puesto de trabajo casi justo en el momento en el que se precipitó el al vacío el piso en donde estaba. A continuación, bajó por la única escalera de emergencia que había quedado tras la explosión. Descendió lo mas rápido que pudo en medio de una gran cantidad de humo que le obligaba a realizar el recorrido prácticamente a ciegas. En medio de las escaleras, se encontró a personas que le dijeron que mas a bajo había un infierno de fuego y humo, por lo que decidieron todos, regresar a la parte superior del edificio. Cuando subían, se encontraron con que las puertas de emergencia se habían bloqueado automáticamente y la gente se apelotonaba sobre ellas. En medio de la angustia, casi preso del pánico e incapaz de mantenerse quieto, decidió bajar de nuevo las escaleras. Para entonces, la situación había empeorado, el humo era mucho mas denso y llegó a un punto en donde una pared bloqueaba prácticamente el paso y la gente estaba en el suelo o encogidos en una esquina sollozando desesperados. En esa situación, Ron se dio por vencido y se acurrucó desmoralizado esperando su final.

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En ese preciso momento, se produjo algo sorprendente, una voz enérgica y autoritaria, le ordenó que se levantara. Le infundió tanto optimismo, que incluso cuando le pidió que cruzara las llamas no lo dudo ni un instante. Después le pareció ver una luz a la que siguió acompañado de esa presencia y le hizo tomar en los cruces, decisiones entre ir y por un lugar u otro, que significaban la elección entre la vida y la muerte. Tuvo un acierto en sus decisiones, cuya fortuna, aun hoy en día nadie se explica. Así descendió tres pisos prácticamente envueltos en llamas.

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Cuando pasó esa zona peligrosa, sintió que ese ser lo abandonaba y bajo apresurado las escaleras hasta llegar al hall de entrada del edificio. El vigilante, le persuadió para que no saliera a la plaza en donde en ese momento estaban cayendo desde lo alto objetos y los cuerpos de sus compañeros. Buscó otra salida y antes de traspasar la puerta que lo conducía a la salvación, una nueva explosión se produjo en el edificio y lo lanzo por el aire dejándolo inconsciente. Tres días después despertó en el hospital, sin saber quien lo liberó de los escombros y lo llevó a un lugar seguro. Había sido la última persona en salir con vida del edificio sur de las torres gemelas.

Como habéis podido comprobar, no se trata solo de un acompañante, también produce un beneficio al aportar información útil, aumentando las posibilidades de supervivencia. Y digo que aumenta las posibilidades, porque se han dado casos en donde ha surgido el tercer hombre y sin embargo, la experiencia tuvo un final trágico. Esto tiene una explicación, y es que la voluntad del hombre siempre se mantiene independiente de ese ente, por lo que permanece la autonomía para decidir y que es crucial, que al menos existan las ganas de seguir viviendo.

Pero con todo esto, nos surge la gran pregunta ¿Quién es ese tercer hombre?. ¿Es una parte de nuestro cerebro que se activa o desactiva en situaciones límite? ¿O es una intervención divina?. Me gustaría saber vuestra opinión, pero lo que no me podréis negar, es que aunque sea algo provocado por nuestro cerebro, parece un ángel de la guarda.

MANCROW

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