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EL CASTILLO DE LA BRUJA DE GLAMIS

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No hay castillo en Escocia que se preste, que no tenga una siniestra leyenda o un fantasma inquieto esperando visitas imprudentes.

El primer acontecimiento macabro se produjo en 1034, cuando el rey Malcolm II fue sorprendido en el interior del castillo por un grupo de rebeldes, posiblemente enviados por sus enemigos. Era un hombre valiente que había luchado contra los ingleses para ampliar el reinado de Escocia. En la emboscada, trato de revolverse con destreza, pero eran demasiados atacantes y lo asesinaron.

MALCOLMII

Cuenta la leyenda, que los regicidas huyendo del lugar, se adentraron en el bosque. Algo debieron ver allí, ya que escaparon del mismo corriendo alocados sobre el lago helado de Forfar, el cual se quebró engulléndolos en sus gélidas aguas, de las que nunca saldrían.

Siglos mas tarde, en el año 1372, llega al castillo la familia Forteviot desde Lyon. Los insensatos, trajeron consigo un cáliz, del cual se decía que la persona que se lo llevara de Forteviot, recaería sobre él una maldición que traería múltiples desgracias a la familia. Y como los embrujos, siempre cumplen su palabra, 150 años después sucedería una escalofriante desdicha, que afectaría a este linaje.

Castillo

Si pudiésemos remontarnos al año 1538, veríamos en una cámara del castillo a Janet Douglas, que popularmente llamaban Lady Glamis. Se encontraba en mitad de la estancia, sobre una olla humeante, que burbujeaba formando pequeñas pompas que explotaban al llegar a la superficie. El color del caldo tenía un tono rojizo, sin embargo, cuando la mujer giraba su cucharón de madera haciendo círculos, de manera intermitente se apreciaban colores verdosos, que a veces parecían adoptar una luminosidad fluorescente. En el interior del recipiente, se apreciaba un hueso, era la cabeza de un pequeño fémur, lo mas probable de un niño de las cercanías, que se había alejado demasiado de la protección de sus padres. También se podía ver flotando, una especie de coágulo sanguinolento, que adoptaba un aspecto viscoso. Si tuviera que apostar, diría que se trataba de un intestino o de venas entrelazadas. Del interior de la olla, trató de salir un brazo lleno de tentáculos, tan aterrador, que preferiría que perteneciera a un molusco. Sin inmutar su gesto, la bruja, lo empujo con el palo de madera a la profundidad de la marmita.

Caldero1

Una chimenea encendida a sus espaldas, era propietaria de unas llamas, que con tonos anaranjados y rojizos irreales, parecían mas propias del infierno que de este mundo. Esa atmosfera desquiciante, se completaba con las frases chirriantes e incomprensibles de un lenguaje demoniaco que pronunciaba la mujer, por llamarla de alguna manera, mientras levantaba el cucharón con el caldo, para arrojarlo de nuevo sobre la olla con una carcajada. Mientras, una pequeña explosión humeante se producía en la superficie de la cacerola.

De repente, un golpe sonó al otro lado de la puerta. Detrás se encontraba un grupo de soldados del rey Jaime V, que habían recibido la orden de capturar a la bruja con las manos en la masa. Temblorosos miraban como el humo se colaba bajo la puerta, esperando que no les tocara y fuesen víctimas de algún sortilegio.

Cuando la bruja llegó a manos del rey, este tuvo en cuenta su posición nobiliaria. Y en vez de ahorcarla, cuyo final era costumbre en esa época para las brujas, tuvo la deferencia de quemarla viva en una hoguera.

Pero este lugar mas que un castillo, parece la puerta al infierno. Ya en el siglo XVII, se dice que en una ocasión el por entonces dueño del Castillo de Glamis, Sir Patrick Lyon, tercer conde de Strathmore, se encontraba jugando a las cartas con el conde de Crawford. Un fiel criado, le advirtió que era un día sagrado y que era mejor que no siguiera jugando o el demonio aparecería en la partida. El conde fanfarrón, dijo que seguiría con su pasatiempo pecaminoso y que si el demonio venía, sería bien recibido.

Mano

Dicho y hecho. Horas mas tarde, los relojes de pared del castillo, anunciaron la llegada de la medianoche. Cada uno repicando doce veces, antes de la entrada del siniestro nuevo jugador. El sonido que se produjo cuando caminaba con sus patas similares a las de un carnero, despertaron del letargo a los dos nobles. A continuación, escucharon otro ruido sombrio producido por una cola que parecía pertenecer a un reptil serpenteante. Cuando ese ser, apareció bajo el marco de la puerta, sus rostros pálidos, estaban descompuestos y sus bocas y pupilas abiertas, eran reflejo del terror que los apoderaba. Ya nunca mas saldrían de allí, esa partida duraría en el infierno hasta el final de los tiempos.

Estaréis de acuerdo conmigo, que a estas alturas, pensar que en ese castillo no hay algún fantasma, sería como decir que el Sol no volverá a salir por el horizonte.

Entre los huéspedes espectrales, se encuentra la dama de gris perteneciente a la bruja también llamada Lady Glamys. Asimismo, se encuentran entre ellos, los jugadores de la partida infernal y hasta un ser extremadamente delgado llamado Jack el corredor. Ante tal overbooking de fantasmas, es lógico que aparezcan con frecuencia.

Ghost

Cuentan que en una ocasión, un huésped de carne y hueso, tuvo la aterradora visión, de un ser con cara pálida y ojerosa, que se encontraba al otro lado de la ventana de su habitación. Si esto de por si es motivo de un buen susto, lo fue mas al ver que esa figura desaparecía de golpe, como si alguien tirara de él, mientras se escuchaban unos gritos escalofriantes.

Pero lo peor que oculta el castillo, aun no os lo he contado. Se llama “el horror de Glamis”. Un secreto que se trasmite de padres a hijos con la condición de que nunca lo revelen a los demás. Se rumorea, que es el hijo oculto de algún miembro de la prole, cuyas deformaciones tan horribles, que avergonzaron a la familia al punto de tenerlo encerrado. Pero quizás sea alguna cosa peor, ya que aseguran que tiene aspecto viscoso y que resulta tan repulsivo que dudan mucho que sea de este mundo. Además es sorprendente que haya sobrevivido a varias generaciones.

Para salir de esta duda, en 1904 un amigo de Claude Bowes-Lyon por entonces heredero del castillos, le pregunto sin miramientos, que secreto se escondía en el castillo. A lo que el noble le contestó:

“Si te contara la verdadera naturaleza del secreto, te postrarías de rodillas y darías gracias a Dios de que no fuera el tuyo”.

MANCROW

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4 comentarios en “EL CASTILLO DE LA BRUJA DE GLAMIS

    1. Muchísimas gracias, no sabes cuanto me alegra que me leas. Yo también disfruto muchísimo escribiéndolas. Te mando un fuerte abrazo y gracias por leerme

    1. A mi también me encantó el relato. Hay tantas historias tan fascinantes en el mundo que contar, que ya no hace falta inventarlas. Te mando un fortísimo abrazo

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