EL BARCO FANTASMA DEL HOLANDES ERRANTE

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No hay marinero que se precie, que no conozca esta leyenda. Los que vivimos parte de nuestra infancia en la costa, la hemos escuchado múltiples veces de boca de diferentes pescadores. Ya mas adulto, me la recordaban algunos verdaderos lobos de mar, mientras entre trago y trago, trataban de ahogar los recuerdos y la soledad.

Porque el mar es duro y peligroso. En él existen, animales terribles que se esconden bajo la superficie del abismo infinito. Muchos son seres que aun no se han descubierto. Algunos, utilizan letales venenos, descargas eléctricas, colmillos gigantes e incluso tentáculos para dar abrazos mortales a sus víctimas. ¿Como enfrentarse a estas criaturas que son fruto de millones de años de evolución?, muchos mas de los que hemos tenido nosotros en la tierra. Poco se puede hacer ante estos seres perfectos para su medio acuático. Los marineros, ven a muchos de estos depredadores del mar. Algunos, me contaban que desde el puente, arrojaban objetos que justo al golpear el mar, despertaban el interés de tiburones tigre de mas de 3 metros, que salían a la superficie para comprobar si lo que caía era comestible. En otras ocasiones, me decían que animales gigantes que no podrían identificar, pasaban al lado del barco advirtiéndolos de su presencia.

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Pero al océano, en ocasiones también se le asignó una deidad, entre otras cosas, para ajustar cuentas ante la indiferencia de algunos hombres. Allí Néptuno, parece cobrar sus propias víctimas, de aquellos imprudentes, que no le tienen respeto a la infinidad de esa masa de agua.

Otras fuerzas malignas se ocultan en él. Os puedo decir, que las veces que he estado en alta mar, me impresiono muchísimo. No ves tierra y eso te da una sensación de soledad indescriptible. Te sientes insignificante y cuando el mar se pica, como así se llama cuando hay mucho oleaje, estás a merced de su voluntad y el barco parece un juguete de papel en manos de un gigante.

Mucho tiempo en el océano es pérfido, porque te envuelve en la nostalgia, la desesperación por luchar contra un medio incontrolable, muy lejos de la seguridad de la tierra. Navegantes que pasan largos meses en su interior, acompañados por el viento, el océano y el sonido hipnótico de su oleaje, puede llevarte a la locura. Los griegos pensaban que esa sensación la provocaban las sirenas, que con sus cantos narcóticos, te arrastraban inexorablemente al fondo del abismo, lo cual a estas alturas de mi vida, no sabría si desmentirlo.

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Pronto haré un relato cuyo contexto es el océano, basado en una experiencia personal, que solo imaginarlo me produce emoción y terror por igual.

Pero el mar esconde otros peligros, convertidos en leyendas aterradoras, algunas tan antiguas, que no se conocen con seguridad sus orígenes.

Cuentan que existe un barco negro, que navega en medio de la tormenta desde hace siglos, tripulado por un Holandés errante perteneciente al inframundo. Un espectro infernal venido del mas allá, en busca de almas para su demoniaco dueño.

Aunque la existencia de barcos fantasma, es tan remota como el origen de los tiempos. Esta leyenda en particular, se inició en el siglo XVII. En esa época, los holandeses eran unos excelentes marineros, algunos de los cuales se dedicaron al comercio y otros prefirieron el camino mas fácil y peligroso de la piratería.

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En aquel tiempo, existían dos cabos míticos para los navegantes, el cabo de Hornos y el de Buena Esperanza. Al cruzarlos, eran comunes las tormentas mas peligrosas del planeta, por tanto, solo aquellos que poseyeran una destreza y valentía casi sobrenatural, podrían atravesarlos. De ahí se inició la costumbre de llevar un pendiente en la oreja, inicialmente propio de los marineros, uno por cada cabo que se traspasaba. Dicen que el primero en hacerlo fue Drake, que se engalanaba poniéndoselos de oro.

Cuanta la leyenda, que un Holandés cuyo nombre varia según las fuentes, aunque la mayoría coinciden en que se llamaba Willem Van Der Decken, quiso cruzar el cabo de Buena esperanza en unas condiciones climáticas mucho peores que las habituales. La tripulación trató de advertirle del peligro y le aconsejaron que era mejor ir a un puerto seguro. Como el capitán no hizo ni caso, se amotinaron. El bravo marinero logro aplacar la revuelta y lanzó al cabecilla por la borda. La tripulación asustada, se refugió en la bodega del barco para protegerse de la tempestad mientras rezaba. En la cubierta, el capitán loco y obcecado por el deseo de cruzar el cabo que le llevaría a las indias, se ató al timón para evitar que el oleaje lo barriera del puente lanzándolo al mar. Y así, luchó contra la tormenta mientras maldecía a Dios por interponerse en su camino.

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La deidad, ofendida por los insultos y por dirigir a su tripulación hacia el sufrimiento de la tempestad, surgió de entre las negras nubes para decirle que ya que quería navegar, lo haría por el resto de la eternidad. El dios continuó diciendo, que sin tocar puerto y acompañado únicamente por un grumete con cornamenta, fauces de tigre y piel áspera, recorrería los mares para siempre. A continuación, el resto de la tripulación desapareció y el mar con una ola gigante, lo tragó para siempre del mundo terrenal.

Otras versiones dicen, que en un juego de dados, perdió su alma con el diablo. Algo que nunca logre entender en un hombre inteligente, ya que en una partida contra el demonio, es siempre segura la derrota.

También se cree que ese Holandés, fue un antiguo navegante, tan rápido, que todos pensaban que era a causa de un poder sobrenatural y el no lo desmentía, ya que decía que tenía un pacto con el diablo. Pero el demonio posteriormente se lo cobraría, poniéndolo en los mares como uno de sus secuaces para causar el mal.

Barco fantasma

Todos coinciden en que el capitán es un hombre alto y de ojos azules. Tiene por castigo divino, pasar siempre sed, lo que agrió aun mas su carácter endemoniado. Su aspecto imponente y siniestro, causa angustia con sólo una de sus miradas.

También coinciden todas las versiones, en que al pertenecer este navío y su capitan al mundo infernal, no debes cruzarte con ellos, ya que si lo haces, al menos una persona de la tripulación morirá.

Leyendas sobre barcos fantasmas, como dije antes, han existido en todos los tiempos, ya que se han visto múltiples barcos sin tripulación. Uno de los últimos casos en los que se avistó al navío del Holandés, fue en la segunda guerra mundial. El almirante Alemán Karl Dönitz, que por cierto a la postre, fue el que firmó la capitulación de Alemania en la segunda guerra mundial, fue advertido cuando estaba cerca del canal de Suez con sus submarinos, que allí habían visto al barco del Holandés errante. Este hecho lo comunicó a Hitler y ambos muy supersticiosos, pensaron que era un mal presagio y finalmente decidieron no hacer ningún tipo de ataque, para no cruzarse con ese barco.

Si os interesa este tema, existe literatura sobre estos navíos espectrales, como la que escribió en 1839 el capitán Frederick Marryot, la cual os recomiendo y que como no podía ser de otra manera, se llama “El buque fantasma”.

Libro

Pero no hay nada mejor para que os hagáis una idea de este espectro, que relataros por mi, lo que me dijeron algunas personas que lo vieron a la distancia y pudieron contarlo.

“Previo a su avistamiento, una niebla espesa avanzó lentamente hacia nosotros y al poco tiempo escuchamos un mástil quejumbroso que sonaba a madera a punto de quebrarse. El cielo y las nubes se tornaron de colores oscuros, pero tan vivos, que parecían dibujados. Entre la bruma, apareció la estructura colosal de un navío negro, quizás un Galeón, cuyo mástil a duras penas sostenía un velamen completamente desplegado que ondeaba al viento. Y aunque en muchos puntos estaba resquebrajado, conducía al barco con decisión entre las olas del embravecido mar. Sin embargo, el encolerizado océano no parecía afectarle, de tal modo, que si hubiese perdido la cordura, diría que flotaba en el aire sobre el mar. En su puente, se podía divisar dos figuras cuasi humanas prácticamente invisibles, que sin embargo, hacían presagiar unos rostros aberrantes. En lo alto del velaje, observamos una bandera y al agudizar la vista, vimos que sobre ella, había dibujados dos huesos de fémur colocados en forma de cruz y en el centro, una calavera”.

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MANCROW

2 thoughts on “EL BARCO FANTASMA DEL HOLANDES ERRANTE

  1. Muy bueno!!! Aunque mientras leía no pude evitar acordarme de bob esponja jaja, al parecer casi todos los capitanes están locos, como Ahab… Eso es bueno ya que así da para que se puedan hacer que la imaginación vuele. me encantó! saludos

    1. Jaja, Bob esponja, me dejas la sensación de terror por el suelo. La verdad es que el relato a mi me gustó también mucho, siempre me interesaron los barcos misteriosos, el mundo del mar en general. Te mando un fuerte abrazo

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