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CENTRALIA, EL PUEBLO MALDITO QUE SIEMPRE ARDE

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Siempre me han gustado las historias de maldiciones. Me cuesta cree muchas de ellas, aunque pienso que es un mecanismo de defensa de mi mente para rechazar su existencia y así quedarme mas tranquilo. Pero por mucho que lo intente, algunas difícilmente se pueden negar. Os pondré un ejemplo que entenderéis, a veces nos invade la mala suerte hasta tal extremo, que parece ser sólo consecuencia de un maleficio.

Eso también lo pensaron nuestros antepasados desde lo mas remoto de la antigüedad. Realidad de eso, son los múltiples amuletos y conjuros actualmente indescifrables, con los que trataban de librarles de esos hechizos. Muchos ahora lo consideran pura superstición, pero sin embargo la mala suerte o las desgracias que les suceden a la gente, esas mismas personas sólo las explican con algo tan difuso y poco concreto como el azar.

Uno de los casos que mas me ha sorprendido por su infortunio, es el del pueblo que se encuentra en Estados Unidos llamado Centralia, que para cuando sucedió el origen de esta historia, estaban a mediados del siglo XIX en pleno salvaje oeste. Allí la violencia y la disputa por los recursos naturales, se verían envueltos en el mundo paranormal, o eso al menos es lo que cuenta la leyenda.

Señal

La explotación de la naturaleza para fines comerciales, siempre despertaron sentimientos endemoniados como la codicia. En aquella época había una fiebre por el carbón y el pueblo se llenó de trabajadores para extraer el preciado mineral. Como suele pasar en estos casos, el reparto desigual de la riqueza, crea grupos de lucha contra el poder y el mas importante de ese lugar se llamaba Molly Maguires. Era una sociedad secreta conformada principalmente por irlandeses que trabajaban en el sector del carbón que trataban de mejorar sus condiciones laborales. Y harían lo que fuese, incluso utilizar la violencia, porque esa gente no se andaba con bromas, si no conseguían lo que querían o les molestabas; te rompían las piernas, la nariz o te molían a golpes si es que no te mataban.

La población estaba acongojada. El párroco del pueblo, molesto por esta situación, se le ocurrió denunciarlo en el púlpito. A los Molly Maguires no les gustó nada lo que hizo y para ellos que fuese sacerdote o no, poco les importaba, llevaría su escarmiento. Tengo que decir que el párroco no sabía demasiado por no decir nada de defensa personal y aunque hubiera estado muy bien entrenado, no podría evitar la lluvia de golpes que recibió.

Tras la paliza, el sacerdote no debió quedar muy descontento con la pasividad del resto del pueblo, ya que cuenta la leyenda que el cura poco dado a la actividad física, si tenía un gran poder esotérico y paranormal, el cual utilizó para proferir una maldición contra sus habitantes asegurándoles que todas sus casas se destruirían.

Años después, la mayoría de los miembros de la secta fueron ahorcados acusados de vandalismo y homicidio, pero lo peor para el pueblo, aun estaba por llegar.

En la década de los sesenta del siglo pasado, accidentalmente se inició un incendio en el vertedero de Centralia y este se propagó por el interior de la tierra hasta alcanzar una veta de carbón, lo que provocó un terrible fuego subterráneo. Desde entonces, los habitantes de esta población podían decir con propiedad que el pueblo ardía bajo sus pies. Se dieron cuenta por los gases y vapor que emitía el suelo, de que algo grave sucedía bajo sus pies, lo cual quedó confirmado cuando al medir la temperatura de un depósito de gasolina que estaba a pocos metros de la superficie, su combustible estaba a 80 grados centígrados.

Centralita

Poco se puede hacer cuando una maldición o el azar, según como se mire, están decididos a que todo salga mal, y lo digo porque a pesar de los múltiples intentos por apagarlo, no sólo remitió sino que se extendió cada vez mas. Y desde entonces se sigue quemando y arderá por tantos años, que dudo que alguno de nosotros vea ese fuego extinto.

Esta localidad, inspiro al creador del famosísimo videojuego de terror para consolas Silent Hill del cual se hizo posteriormente una película. Aunque en ese lugar a diferencia del juego no aparecen fantasmas, o por lo menos no he escuchado a nadie que los viera, pero si pueden desaparecer personas. De hecho en una ocasión, un niño cuando iba a casa del vecino, la tierra se derrumbó a sus pies y se salvo milagrosamente amarrándose a algo para evitar que lo tragará el suelo. Y menos mal, ya que morir sepultado mientras el fuego de su interior te consume acompañado de terribles sufrimientos, debe ser de las peores muertes que uno puede tener.

Volviendo al relato y como profetizó el cura, el gobierno Estadounidense mando desalojar la zona a su millar de habitantes y demoler 500 casas, sumado a que es tan poco probable que algún día lo veamos dejar de arder, se podría afirmar que este pueblo está maldito.

MANCROW

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